El jurista Faustino Fernández-Miranda Alonso, una figura fundamental en la historia de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha fallecido a los 81 años en Madrid. Su legado académico e institucional ha dejado una profunda huella en esta institución educativa, donde dedicó más de cuatro décadas de su vida.
Claves de la noticia
Trayectoria académica destacada
Fernández-Miranda se licenció en Derecho por la Universidad de Oviedo y obtuvo su doctorado cum laude por la Universidad Complutense.
Papel institucional en la UNED
Desempeñó roles clave como decano y primer Defensor Universitario, contribuyendo a la consolidación y crecimiento de la universidad.
Reconocimientos y legado
Recibió la Medalla de la UNED en 2012, reflejando su compromiso con la educación y su impacto duradero en la comunidad universitaria.
Nacido en Salas y criado en Moreda, Asturias, Fernández-Miranda inició su carrera académica tras obtener su licenciatura en Derecho. Su vinculación con la UNED comenzó poco después de completar su doctorado en 1973. A lo largo de su trayectoria, se destacó no solo como docente e investigador, sino también como un pilar fundamental en el desarrollo institucional de la universidad.
Contribuciones significativas a la UNED
En 1984, fue uno de los claustrales constituyentes y presidió la ponencia que redactó el Reglamento del Claustro. Además, participó activamente en las reformas estatutarias entre 1996 y 1997. Entre sus múltiples responsabilidades, ocupó cargos como secretario general, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado, director de departamento y decano de Ciencias Políticas y Sociología.
Su compromiso con la UNED fue reconocido oficialmente cuando recibió la Medalla de la universidad en 2012. En ese mismo año, pronunció una lección inaugural para UNED-Asturias, evidenciando su dedicación hacia el desarrollo territorial de la institución.
Reacciones ante su fallecimiento
Tras conocerse su muerte, el rector Ricardo Mairal expresó que Fernández-Miranda fue una figura crucial por su “talante y enorme compromiso institucional”, subrayando que ocupa un lugar destacado en la historia de la universidad. La UNED lamenta profundamente su pérdida y reconoce el legado perdurable que deja tras de sí.