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El pacto económico de Casado con Puigdemont
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El pacto económico de Casado con Puigdemont

miércoles 15 de enero de 2020, 13:18h
Don dinero hace extraños compañeros de cama. Ciudadanos y el PP se han hartado de criticar con la máxima dureza posible y hasta imposible al partido de Carles Puigdemont y al mismo ex presidente. Uno y otro representan todo lo malo que puede haber en Cataluña y no se puede ir con ellos ni a tomar café. Pero...aparece don dinero y el aumento de los sueldos para los parlamentarios y todo cambia.

La propuesta del vicepresidente del Parlament y uno de los máximos dirigentes de JxCat de subir en un 1,75% el salario de los señores diputados de la Cámara catalana ha sido aprobado por 74 votos frente a 61. Todos podríamos pensar que los votos a favor de la iniciativa del partido independentista eran de las formaciones con las que comparten su idea final para Cataluña; y que la oposición vendría de las llamadas fuerzas constitucionalistas. Error. Hablamos del dinero personal, no de las ideas políticas y las propuestas de los partidos.

A los 34 parlamentarios de JxCat se han sumado los 36 de Ciudadanos y los 4 del Partido Popular. En contra los 32 de ERC, los 17 del PSC, los 8 de los Comunes y los 4 de la Cup. Mientras Torra amenaza con adelantar las elecciones autonómicas si finalmente tiene que dejar la presidencia de la Generalitat, y Puigdemont se estrella en su estreno como eurodiputado en Estrasburgo, la derecha catalana vota unida para defender el “bolsillo” de los suyos, y la izquierda, al margen de su posición sobre la independencia, vota en contra por considerar que el aumento “político” está por encima del que se aplica al resto de trabajadores públicos.

Si en la Primavera hay cita con las urnas en Cataluña - diga lo que digan hoy los dos presidentes que parece tener la Generalitat - la posición de los partidos parece cada vez más clara. Existe divorcio total entre Oriol Junqueras y los suyos, por un lado, y los de Puigdemont y Torra, por otro. Si dentro de unos meses los números parlamentarios salen, el próximo Ejecutivo catalán estará presidido por un dirigente de ERC con apoyo del PSC de Iceta y los Comunes de Ada Colau. Habrá que ver la posición de la CUP, atrapada entre el radicalismo independentista y el marxismo ideológico. Sesenta y ocho escaños decidirán entre el pasado y el futuro.

Otro problema de imagen y contenido para el Partido Popular de Pablo Casado y para el Ciudadanos de Inés Arrimadas. También, presumiblemente, para el Vox de Santiago Abascal, que podrá entrar en el Parlament por primera vez. Votar en contra del pacto que ya están ensayando el PSOE y ERC con Podemos de testigo, y volver a unir fuerzas con los radicales de JxCat; o intentar una negociación con las fuerzas mayoritarias en la Cámara dejando en el exterior de las decisiones al expresidente huido y los suyos.

Unas elecciones - si finalmente se convocan en Abril o Mayo - que influirán en los otros dos comicios que, esos sí, tienen que celebrarse antes de que termine 2020, los del País vasco y Galicia. El PNV con Iñigo Urkullu aparece como seguro ganador pero sin mayoría absoluta y veremos si se apoya en el PSOE de Euskadi o en Bildu. El PP de Núñez Feijóo lo tiene más complicado si se analiza lo ocurrido en las elecciones generales del 10 de noviembre y, sobre todo, en las municipales de finales de mayo.