El gesto de estar ausente y la sonrisa algo contrariada que el alcalde capitalino mostraba asomado al balcón de Génova a los cientos de militantes del PP allí congregados en la noche electoral, hablaba sin palabras de que a Ruiz Gallardón los electores le habían tocado el ego primando a Esperanza Aguirre más que a él en las urnas en su feudo capitalino. Sí, la presidenta madrileña le ha ganado la mano en número de votos al principal munícipe del PP en todos y cada uno de los distritos de la capital madrileña, (Idéntica situación a la que se ha producido en el PSOE, donde Tomás Gómez le ha ganado la mano al candidato al Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky), algo inédito en anteriores comicios en los que el regidor exhibía los mejores resultados del Partido Popular en toda la región madrileña.
Gallardón no ha logrado esta vez rebasar el ecuador del cincuenta por ciento de los votos (49,70%), las pasadas elecciones superó este listón con creces al obtener el respaldo del 55,65% de los votantes, lo que supone un pequeño coste institucional de tres concejales, pasando de 34 a 31 representantes.
Los parquímetros, la subida de impuestos, sus proyectos faraónicos y la deuda que ellos han supuesto para los ciudadanos de Madrid han terminado por pasar factura a un Alberto Ruiz Gallardón acostumbrado, tanto como presidente de la Comunidad como regidor de la capital, a arrollar electoralmente hablando a propios y extraños.
El revés del hoy alcalde en funciones queda reducido a un pequeño contratiempo comparado con el varapalo que ha sufrido el socialismo madrileño y concretamente su candidato a la Villa y Corte, Jaime Lissavetzky. El PSOE no ha logrado salvar los muebles ni en el feudo de Vallecas del ex alcalde capitalino, Juan Barranco, perdiendo también apoyos en barrios tan populosos como Carabanchel o Villaverde.
Aún así, el candidato de Alfredo Pérez Rubalcaba (el ministro del Interior y Lissavetzky mantienen una estrecha amistad desde hace años) ha perdido sólo un punto más que Gallardón (el PP desciende seis y el PSOE siete) en unos comicios que han supuesto una auténtica debacle para el partido del puño y la rosa, que ha visto reducida su representación en el Consistorio madrileño a quince concejales, tres menos que en los pasados comicios.
Sí Lissavetzky se mantiene en la oposición o sigue el camino de sus antecesores, Trinidad Jiménez y Miguel Sebastián, abandonando el grupo municipal, es algo que está por ver, aunque en un principio la intención del nuevo portavoz de los socialistas capitalinos es aguantar el tirón de la derrota como líder de la oposición, papel que ya desempeñó con Gallardón en la Asamblea de Madrid.
El desgaste del PP y el PSOE se ha traducido en la irrupción en la escena municipal capitalina de UPyD que, con el 7.85 por ciento de los votos, ha obtenido cinco representantes en el hemiciclo del Palacio de Cibeles. La candidatura de IU, encebadada por el histórico Angel Pérez, también ha visto incrementado sus apoyos, con un 10,75 por ciento de los votos que se traducen en seis concejales, uno más que en el 2007.
No son pocos quienes consideran que el movimiento del 15-M ha favorecido a estas dos formaciones, más si cabe a la de Rosa Diéz a tenor de sus resultados tanto en el Ayuntamiento madrileño como en la Comunidad de Madrid.
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