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José Bono/José Blanco. Dos JB con hielo ( y con Serrano )

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h

20/04/2011.- El presidente del Congreso de los Diputados y el ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE están unidos por algo más que por las iniciales de sus nombres y apellidos. Los dos son temperamentales, populistas cuando hace falta, capaces de lanzar dardos envenenados a sus adversarios desde su retranca manchega o su acidez galaica, y sin embargo tienen la capacidad de tomar decisiones importantes en frío, como ese buen güisqui que no pierde el sabor por unos cubitos de hielo. Ya lo han demostrado muchas veces.

José Bono salió derrotado del 35 Congreso y esa derrota fue la primera de su vida política tras vencer una y otra vez por mayoría absoluta en Castilla la Mancha, y haber aterrizado en el PSOE desde las filas del socialismo de Tierno Galván. La aceptó y se ha convertido en los últimos diez años en una de las personas de más confianza de su entonces adversario, Rodríguez Zapatero, y como ellos mismos aseguran y presumen, en amigos. Se fue del Gobierno y de la cartera de Defensa para no volver, pero volvió pues la política es su pasión y su vida. Ahora dice que se irá con el presidente, que ya están cumplidas sus ambiciones en la vida pública. Habrá que verlo.

José Blanco, por su parte, sabe que su continuación en primera línea depende de la victoria de Pérez Rubalcaba. Así como Bono puede "regresar" a la política regional como referencia para las nuevas generaciones en caso de que el PSOE pierda el poder en su comunidad de origen, el dirigente gallego tiene la posibilidad de volver a su tierra para encabezar la lucha contra el PP de Núñez Feijóo toda vez que no existen opciones de liderazgo más claras y fuertes que la suya. Ese es una futuro que está en sus manos, por una parte, y en los resultados de las elecciones municipales y generales que van a celebrarse con menos de un año de diferencia.

Uno y otro, con pasados personales, familiares y culturales muy diferentes han ido tejiendo una relación personal a través de un elemento común: Rodríguez Zapatero, y de un hilo con el que llevan cosiendo en el poder los socialistas desde que accedieron al palacio de La Moncloa y que no otro que el eficaz, discreto y poderoso secretario de Estado y jefe de Gabinete, José Enrique Serrano. Su memoria de los mil y un secretos del poder le han convertido en imprescindible para dos presidentes y para más de un aspirante a serlo.

Considerado por la gran mayoría de los que conocen los entresijos del poder como el "fontanero mayor del Reino", Serrano, que es profesor de Derecho del Trabajo, entró en Moncloa de la mano de Narcís Serra para quedarse, allí cuando manda el PSOE y en sus cercanías cuando está en la oposición. Felipe González le otorgó su confianza, al igual que Joaquín Almunia y fue Rubalcaba quien se lo recomendó a Zapatero. Si el actual vicepresidente consiguiera la proeza de vencer, primero a Chacón y luego a Rajoy, José Enrique - como le llaman los amigos - seguiría al píe del cañón junto a Antonio Camacho. Si pierde uno o los dos combates, ambos regresarían a sus orígenes: la Universidad y la Fiscalía.




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