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Las listas de Esperanza y Raúl

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h

07/04/2011.- Las listas electorales del Partido Popular y del Partido Socialista de cara a los comicios del 22 de mayo demuestran que sus respectivos líderes mandan de verdad, que saben lo que quieren hacer antes y después del resultado de las urnas para seguir al frente de sus organizaciones, sin que nadie les haga sombra o amenace su liderazgo, y que tienen muy claro un viejo precepto de la vida pública española: en las organizaciones, sean del color que sea, hay que manejar con sabiduría y firmeza el palo y la zanahoria. En el PP confían en una amplia victoria de la actual presidenta, que está dispuesta a seguir y vencer de forma definitiva a su enfermedad. En el PSOE lo que está en juego por parte de su Ejecutiva es la supervivencia, ya sea al frente del partido pese a la previsible derrota o en las alcaldías importantes que gobierna

En las dos grandes formaciones políticas existen luchas internas de gran importancia, pero sus respectivos líderes han demostrado que no les tiembla la mano a la hora de decidir, e incluso de enfrentarse a las Ejecutivas nacionales de sus partidos. La dirigente popular no dudó en colocarse frente a Mariano Rajoy y son conocidas sus diferencias con Alberto Ruiz Gallardón; y el dirigente socialista se convirtió en personaje internacional cuando decidió decirle no a Rodríguez Zapatero, exigir primarias en el PSM y vencer a Trinidad Jiménez, su oponente. Con personalidad propia y seguidores fieles a su persona, una y otro, ambicionaban y ambicionan puestos de mayor importancia, con La Moncloa como objetivo final de sus carreras políticas.

CAMBIO DE ROSTROS
Esperanza Aguirre, presidenta por partida doble: en la Comunidad y en el partido, ha puesto en marcha una transformación interna del PP que culminará con un cambio de gobierno si las encuestas se cumplen y vuelve a gozar de la mayoría absoluta. Para que nadie se llamara a engaño y pudiera pensar que su enfermedad la impedía tomar decisiones importantes ha cambiado de puesto y destino a alcaldes que llevaban ganadas más de cuatro elecciones - y que podían repetir triunfo - y ha colocado de candidatos en municipios que desea conquistar para sus colores a diputados que para nada se esperaban esos nuevos destinos. En otros casos, como los de Boadilla o Pozuelo, se ha limitado a cumplir con el guión previsto tras los escándalos ligados al sumario Gurtel.

Pongamos ejemplos de unos y otros casos: el todavía alcalde de Las Rozas, Bonifacio de Santiago, que esperaba repetir se tendrá que "conformar" con ir en la lista a la Asamblea regional y una previsible marcha al Senado por representación territorial; en situación parecida están el alcalde de Colmenar Viejo, José María de Federico, y el de Navacerrada, Jorge Hierro, que cambiarán de sillón para frecuentar el hemiciclo de Vallecas. Caso distinto es el del alcalde de Valdemoro, José Miguel Moreno, que se marcha con tan sólo una Legislatura en su bolsillo y tras suceder a un primer edil tan importante como el actual y poderoso consejero de Presidencia, Justicia e Interior y secretario general del PP madrileño como es Francisco Granados.

En la lista del PP a la Asamblea aparecen varios alcaldes más y aún no está cerrada por completo por lo que pueden aparecer nuevos nombres como el de Villanueva del Pardillo, Juan González Miramón. Están alcaldes de municipios más pequeños, en los que se quiere una renovación de nombres y caras, como son los de El Escorial, José María Fernández Quejo; de Robledo de Chavela, Manuel Anselmo de la Fuente; y de Santa María de la Alameda, Begoña García. Algo que ya se hizo hace cuatro años en Sevilla la Nueva con Mario Utrilla, al que le hubiera gustado encabezar la lista electoral de Pozuelo de Alarcón - municipio en el que fue teniente de alcalde - en lugar de la consejera Paloma Adrados, a la que en principio no pareció agradarle mucho el traslado de funciones en el partido pese a tener asegurada la victoria.

Cambian también los candidatos a alcalde en otras dos poblaciones en las que casi con toda seguridad volverá a ganar el Partido Popular: sale de Torrelodones Carlos Galbeño, y de Brunete, Felix Gavilanes. A los 107 mandatarios que tiene en la actualidad el PP en la Comunidad de Madrid, sobre un total de 179 municipios, Esperanza Aguirre y sus dos segundos, Ignacio González y Francisco Granados, esperan añadirles algunos más, sobre todo en la zona Sur, que es todavía la asignatura pendiente de un poder que ya ostenta en el 60 por ciento del territorio.

Si a unos les castiga con el palo del cambio pero no les abandona, a otros les premia con la zanahoria de la promoción interna por su apoyo sin fisuras, como al primer edil de Alcalá de Henares y presidente de la Federación madrileña de municipios, Bartolomé González, que no sólo repetirá de candidato, también estará en las listas a la Asamblea y quién sabe si en un futuro puesto en el Gabinete, una ambición que comparte con el que aparece como imbatible alcalde de Móstoles, Esteban Parro, que fue capaz de arrebatarle al PSOE una de sus alcaldías más emblemáticas y de mantenerla hace cuatro años.

CONQUISTAR EL SUR
Queda el Sur, aquellos municipios en los que aún no ha gobernado o lo ha hecho por periodos transitorios debido a las alianzas de la izquierda tras las elecciones. Gobernó en Alcorcón con Pablo Zúñiga y tuvo que ceder el mando al PSOE en la persona de Enrique Cascallana, y ahora quiere reconquistarlo con el portavoz parlamentario David Pérez, uno de los jóvenes valores en alza en el PP y que ha seguid al pie de la letra las consignas de la presidenta e incluso ha mantenido sus discrepancias con la presidenta de la Asamblea, la también popular Elvira Rodríguez, que no repetirá en el cargo y que esperará a un triunfo de Mariano Rajoy en los comicios generales para incorporarse a algún Ministerio.

Están Fuenlabrada y Parla, dos bastiones socialistas en los que los populares tan sólo aspiran a mejorar resultados. En el primero de ellos por la labor que viene realizando su alcalde, Manuel Robles, el que más apoyo recibe en todas las encuestas; y en el segundo por el amplio margen del que goza José María Fraile, heredero del actual secretario general de los socialistas, Tomás Gómez.

En el resto de los grandes Ayuntamientos de la zona sur todo es posible. El PP gobernó Leganés unos pocos meses hasta que el PSOE e IU volvieron a entenderse y votar una moción de censura contra Guadalupe Bragado. Ahora acaricia la mayoría absoluta con Jesús Gómez. Algo similar le ocurre en Pinto, en el que gobiernan los socialistas con Juan José Martín pero gracias a unos pactos que pueden saltar por los aires, tras quitar a Miriam Rabaneda que desea tomarse la revancha. En Getafe, el otro de los grandes que gobierna el PSOE desde el inicio de la democracia gracias a los acuerdos que le dieron a Tierno Galván la alcaldía de Madrid y a Jesús Prieto la de Getafe, a cambio de la primera tenencia de alcaldía de la capital para Ramón Tamames, por entonces en el PCE, la apuesta de Esperanza Aguirre es otro de los diputados que se han batido el cobre en estos cuatro años, Juan Soler, si bien éste lo tiene difícil para alcanzar la mayoría absoluta que necesitaría para vencer a uno de los dos alcaldes con más experiencia de la Comunidad, Pedro Castro.

El otro que ostenta ese título y que no tiene ningún problema para repetir y ganar para el PP su alcaldía es Luís Partida que ha conseguido en estos años, al igual que Castro, convertir su pueblo en una ciudad universitaria, los dos con ambiciones de museos militares: el de Getafe el de la aviación, y el de Villanueva de la Cañada el de la marina. Por si les faltaran similitudes, ambos han mantenido diferencias respecto a las ejecutivas regionales de sus partidos por defender su independencia de criterio, y los dos se han enfrentado a acusaciones que se han estrellado en los juzgados. Hoy les separan sus expectativas: Castro tiene problemas para ganar pero no para gobernar, mientras que Partida repetirá mayoría absoluta y con mayores porcentajes si se cumplen los sondeos que se han realizado en la Comunidad.

CONTROLAR EL FUTURO
El secretario general de los socialistas madrileños sabe que lo tiene muy difícil frente a Esperanza Aguirre. Todas las encuestas le dan que pierde con los mismos porcentajes con los que perdió hace cuatro años Rafael Simancas. Su rival le saca una media superior a los veinte puntos, que en algunas zonas, como la noroeste se eleva hasta los cuarenta. Aceptada la derrota y casi imposible de conseguir la ruptura de la mayoría absoluta de la que goza la actual presidenta, lo que le podría llevar a una negociación a dos o tres bandas con Izquierda Unida y Unión Progrso y Democracia, Tomás Gómez está colocando las bases para que pase lo que pase el 22 de mayo él pueda controlar su futuro y el de su partido.

Para conseguirlo nada mejor que controlar las listas y colocar en posiciones de privilegio a aquellos que le apoyaron en su enfrentamiento con la Ejecutiva Federal en las primarias contra Trinidad Jiménez.

Si consiguió ganar a la hoy ministra de Exteriores y nada menos que al vicepresidente primero y al ministro de Fomento, su objetivo es mantener el control del PSM hasta las elecciones generales, sea quien sea el candidato del partido y sea cual sea el resultado. Para empezar ya se ha posicionado a favor de Carma Chacón frente a Alfredo Pérez Rubalcaba, los dos posibles sustitutos de Rodríguez Zapatero, sin descartar que él mismo se postule para ese puesto tal y como le incitan algunos de sus seguidores y algún que otro medio de comunicación, como El Mundo, que le colocado entre los "caballos" que buscan llegar primero a la meta.

El que fuera el alcalde más votado de España ha demostrado que es capaz de nadar contra corriente y de ser el primero en vencer a Zapatero en una disputa electoral. También está demostrando que el palo y la zanahoria son buenas armas de gobierno. Premia a los suyos y castiga a los que se posicionaron en su contra. Nada de integración: Juan Barranco, el ex alcalde de Madrid; José Quintana, el ex alcalde Fuenlabrada: Maru Menéndez, la portavoz en la Asamblea; Enrique Cascallana, alcalde Alcorcón; Jesús Dionisio, alcalde de Aranjuez, todos mantendrán sus puestos y estarán en la Ejecutiva socialista pase lo que pase. Podrán perder la alcaldía - casos de Cascallana y Dionisio - pero no los escaños e incluso la representación territorial en el Senado, en el que Ruth Porta deja su puesto para convertirse en la número dos de Jaime Lizavestky en la lista de la capital, sabiendo ambos que el trono de Alberto Ruiz Gallardón en la plaza de Cibeles es inexpugnable, por más que unos y otros, desde dentro y desde fuera de sus formaciones, esperen que el actual regidor de la Villa y Corte pueda abandonar el cargo si Rajoy gobierna a partir de 2012 y es sustituido casi con toda seguridad por Ana Botella, la actual concejala de Medio Ambiente.

HABILIDAD PARA LOS CAMBIOS
Si a unos les apoya, con otros pacta, como es el caso de Rafael Gómez Montoya en Leganés, y a otros les aprieta en las listas, como a Pedro Castro en Getafe, y a José Pablo González, en Collado Villalba. Los tres apoyaron a Trinidad Jiménez, y si el primero ha tenido la habilidad de negociar con la actual mayoría en el PSM, los otros han tenido que asumir que las revueltas internas en sus municipios y en su organización les llevaran a pactar unos nombres que en otras ocasiones habrían sido sustituidos por personas de su máxima confianza. Es más que probable que entre esos militantes, que gozan de la confianza de Tomás Gómez y que estarán en los Ayuntamientos de Getafe y de Villalba, pueda estar el sustituto de los cabezas de lista en caso de que Castro o González no terminen sus mandatos.

Si Tomás Gómez controla la Ejecutiva, controla los principales Ayuntamientos y controla el Grupo parlamentario de la Asamblea regional será muy difícil que puedan quitarle el poder desde la sede central del PSOE, salvo que sufra una más que severa derrota y decida, él mismo, dimitir de su puesto, algo que no es previsible si se cumplen los sondeos. Todos los candidatos que han perdido en la lucha por la presidencia han tenido tres oportunidades, y el aspira a ese mismo acuerdo no escrito que parece regir en todos las formaciones políticas. Por si no bastara con esa estrategia ha apostado por las nuevas generaciones de dirigentes, aquellos que con cuarenta años creen que representan el futuro, y que serán capaces de administrar lo que consideran una segura derrota en 2012 a manos del PP de Rajoy.

¿Qué puede cambiar en ese panorama?: que las primarias internas del PSOE, que según Zapatero tendrán que estar resueltas a primeros de septiembre, coloquen a Pérez Rubalcaba como candidato y secretario general del partido ( aunque puede darse el caso de la doble dirección con José Bono o José Blanco en la estructura ) y éste consiga mantener el gobierno en manos socialistas. En ese caso, las dificultades de unos y otros para mantener sus posiciones, hace que hoy sea casi imposible predecir el resultado de los conflictos internos.




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