El mismo Gómez hablaba hace meses en uno de los muchos foros político-mediáticos que tienen lugar en la capital, de su intención de no cerrar las puertas a un entendimiento con la formación de Rosa Díez si ello fuera preciso para acabar con la hegemonía autonómica de los populares, prácticamente confirmando así un rumor que estaba ya en la calle, el de que el líder del PSM estaba llevando a cabo ya conversaciones informales con sus homólogos de Unión, Progreso y Democracia.
Lo cierto es que las palabras del líder socialista no dejaron indiferente a nadie: los más sorprendidos, los dirigentes de su partido, dado el rechazo explícito de los prebostes del PSOE a rubricar cualquier acuerdo con UPyD; los más ofendidos, los líderes de IU, que veían como el secretario general del PSM priorizaba otras alianzas antes que la suya.
El jefe de filas de los socialistas de Madrid daba a entender de que “pasaba” de la coalición madrileña, cuyo coordinador regional, Gregorio Gordo, llevaba meses reclamándole un encuentro para tener una primera toma de contacto sobre las posiciones políticas de ambas formaciones.
Sí desde que alcanzó la secretaría general del socialismo madrileño Gómez ha venido esquivado cualquier tet a tet con Gordo, su lanzamiento como candidato en las primarias ha supuesto un punto de inflexión en las relaciones de ambos líderes.
Formalmente IU mantiene su discurso de no permitir que gobierne la derecha si llega a ser factible que el PSOE puede alcanzar la presidencia regional, es decir que votaría si a una hipotética investidura de Gómez, pero continúa manteniendo en el alero la posibilidad de formar parte de ese ejecutivo socialista.
Sin embargo, y partiendo de la tantas veces confirmada premisa de que en política nada es casual, no es para echar en saco roto que días antes de la celebración de las primarias, los dos pesos pesados de IU de Madrid, Gregorio Gordo y Angel Pérez volvieran hacer acto de presencia en otro foro político mediático, en el que, esta vez sí, el conferenciante Gómez agradecía la presencia de los dirigentes de la coalición.
Tampoco es baladí que Gordo reconozca ahora ciertas “virtudes” y méritos en el dirigente socialista, principalmente el de haberle dicho “no” a Zapatero, insumisión que se antoja imprescindible en estos momentos a la hora de tejer una posible alianza entre el PSM y la coalición madrileña.
Hasta ahora las encuestas han colocado a IU en una situación privilegiada, obtendría al menos dos diputados más de los once que tiene actualmente, para ser un aliado imprescindible para los socialistas que, verbigracia a las primarias, puede parar en parte la sangría que todos los sondeos vaticinaban a la candidatura de Tomás Gómez en los comicios de 2011.
Los sondeos internos de UPyD cifran la posible representación autonómica de esta formación en 11 diputados, cifras que otras encuestas rebajan a seis o siete escaños. Bien es verdad que el partido de Rosa Díez no es en estos momentos una balsa de aceite, más bien todo lo contrario, algo que, y así lo desean el resto de formaciones, puede hacer que esta formación llegue desfondada las elecciones de mayo. De momento, Unión, Progreso y Democracia ha abierto sus propias primarias para la elección de los candidatos, tanto autonómico como municipales, proceso que finalizará el próximo 23 de octubre.
El camino para alcanzar este hipotético tripartito es pedregoso, pues Gómez tendría que vencer no sólo la resistencia de su propio partido a coaligarse con la formación de Diéz, si no también las de su otro aliado, IU, que siempre ha calificado a UPyD como un partido de derechas.
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