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La alternativa se llama Rubalcaba

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h

Zapatero es hoy por hoy el único que decide en el Partido Socialista y va a ser muy difícil que haya elecciones anticipadas como pide el PP, confiando en que las encuestas le den la victoria a pesar de que Rajoy no tiene muchas simpatías entre los votantes, ni en la derecha ni, por supuesto, en la izquierda. Si el Gobierno consigue sacar adelante los Presupuestos del año 2011, y si no se produce un fracaso total del PSC en Cataluña, entraremos en la campaña de las elecciones autonómicas y municipales, a celebrar a finales de mayo del próximo año, con lo que no va a haber elecciones generales antes de otoño de 2011. Es decir que, como mucho Zapatero podría adelantar los comicios seis meses, suponiendo que todo le salga mal.

El débil grupo opositor a ZP en el interior del partido, formado por algunos ex dirigentes resentidos, se ha puesto a trabajar para Tomás Gómez, convertido en la primera persona que le ha dicho “no” al presidente del Gobierno, pero sin muchas posibilidades reales de presentar una alternativa. En ese círculo se mueven personas como José Luis Corcuera, ex ministro de Interior, o su antecesor en el cargo, José Barrionuevo, ambos “tocados” por los casos de  mal uso de los fondos reservados y el GAL, junto a otros como el ex presidente madrileño, Joaquín Leguina, defenestrado del Congreso por Zapatero, o Gregorio Peces-Barba, ex presidente del Congreso, que también se considera expulsado del paraíso de los elegido. No forman un bloque conjunto, aunque todos ellos traten de sacar algo de las primarias madrileñas haciendo campaña contra la candidata de ZP, Trinidad Jiménez.

En política es bastante frecuente que los árboles no dejen ver el bosque. O lo que es lo mismo, que las primarias socialistas en Madrid estén ocultando la verdadera alternativa que barajan los dirigentes socialistas, seguramente con el visto bueno del propio Zapatero, y que sólo se pondría en marcha si la situación se pone muy fea para el Gobierno actual.

El plan incluye la posibilidad de que Zapatero tenga que dimitir de su puesto de presidente y sea sustituido, desde ese momento hasta las elecciones generales, en marzo de 2012 por el único ministro que actualmente aprueba en las encuestas: Alfredo Pérez Rubalcaba, el político más veterano, junto a José Bono, que está en la actualidad en activo en la política.

Rubalcaba fue el único ministro de Felipe González que consiguió salir indemne de la crisis provocada por los escándalos de los últimos años de  su Gobierno, a pesar de haber actuado nada menos que como portavoz. Fue también el único superviviente de los líderes que apoyaron a Bono en las elecciones a secretario general del PSOE contra ZP, y que a los pocos meses formaba ya parte del equipo más íntimo del nuevo líder socialista.

Cuenta con un pequeño equipo, en el que se encuentra de manera destacada el secretario de Estado del deporte, Jaime Lissavetzky, pero siempre ha estado detrás de todos los nombramientos más importantes de casi todos los Ministerios importantes.  Es el Rasputín del PSOE.

Rubalcaba tenía que haber hecho tándem con Trinidad Jiménez en la candidatura conjunta para la alcaldía de la capital y para la Comunidad de Madrid, pero razones de orden mayor hicieron que finalmente le sustituyera Lissavetzky. En el plan secreto convenido con José Blanco, el Richelieu de ZP, si el presidente del Gobierno  cayera Rubalcaba sería el encargado de formar uno nuevo y su socio volvería a tomar las riendas del partido dejando la cartera de Fomento.

Ambos han descartado las otras posibilidades de relevo que se han venido barajando en los círculos socialistas: Javier Solana, ex secretario general de la OTAN, que ha desaparecido de la actualidad tras su cese en el Gobierno de la UE; o Joaquín Almunia, actual comisario europeo de Competencia o el propio José Bono, que seguía teniendo sus aspiraciones hasta que los medios de comunicación sacaron a la luz su multimillonario patrimonio.

La única incógnita en este plan, que sólo se pondría en marcha en caso de que la crisis se agudice hasta extremos que hagan imposible la continuidad de ZP, es el papel que jugaría la única persona que mantiene una cierta independencia en el Gobierno, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que ha estado durante muchos meses muy apagada pero que cualquier momento podría reactivarse contando con el apoyo del “lobby” feminista que es muy poderoso en el PSOE y que hasta el momento De la Vega lo había puesto al servicio de Zapatero, ensalzado como el líder que más ha hecho por la liberación de la mujer en España, calificación a todas luces exagerada pero que él ha pagado con un Gobierno paritario único en el mundo y con una Ministerio de Igualdad que bien podría denominarse de la Mujer.

El único problema de Rubalcaba es que no le gusta ser un líder y siempre ha preferido mantenerse en un segundo plano desde el que ha controlado muchas más cosas que algunos que estaban en la cúspide política. Si el partido se lo pide va a estar donde se le diga, pero no va a presentar su candidatura a nada, lo que deja todo el problema en manos de Blanco y del propio Zapatero que es el que en definitiva tendría que dar luz verde al plan de recambio, contando con que su mujer Sonsoles Espinosa le hubiera convencido de que no se presentase a una tercera reelección, especialmente si tiene muchas posibilidades de perder.

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