Entrar en el accionariado de la Telefónica que preside José María Alvarez Pallete era y es una necesidad de Estado, al igual que lo es su presencia en la Indra de Marc Murtra y sería muy saludable que estuviera con una participación en la Iberdrola de Sánchez Galán o el Repsol de Imaz, por no poner más ejemplos. Los mismos que critican la intención - hasta ahora intención declarada - del Gobierno son los mismos que aplaudieron la venta de Endesa al Gobierno italiano, y los mismos que no dicen nada a que el Estado italiano tenga el 20% de Telecom Italia, o que en Francia ese mismo Estado tenga el 13,3% de Orange, o que en Alemanía el 13,8% de Deustche Telecom esté en manos del Estado. Compañías estratégicas para la seguridad nacional de todos esos países, al igual que también sucede en Noruega, Suecia o Suiza. Dos varas de medir o de defender tapándose un ojo.