Habrá que poner dinero desde las constructoras y no parece que ni ACS, ni Ferrovial, ni Acciona, ni OHL o Sacyr estén sobradas de tesorería, más bien todo lo contrario, con plazos de amortización de préstamos que les vencen y a los que tendrán que hacer frente gracias, entre otras medidas, a los cambios en la vigente Ley del Suelo que ha hecho el Ejecutivo. El Gobierno puede lanzar su plan de pagos aplazados y a un interés “interesante” si tenemos en cuenta el actual precio del dinero, puede endeudar un poco más al país a cambio de evitar males mayores y de intentar que en el segundo semestre de este año se comience a salir tímidamente de la crisis o por lo menos de la recesión, que ya será algo, para comenzar a crecer en 2011, por supuesto que siempre por debajo del uno por ciento y sin crear empleo neto.
Los márgenes de explotación de las autovías, aeropuertos y demás infraestructuras públicas es más bien bajo y el alargamiento de las concesiones no minora las necesidades de tesorería y liquidez a corto y medio plazo. Unas explotaciones a las que hay que “cargar” con los gastos que conllevan las expropiaciones de fincas y las valoraciones que han venido haciendo los tribunales en contra del criterio de las distintas Administraciones. Esa es la asignatura que deja pendiente la presentación a bombo y platillo del Plan que hicieron el presidente Zapatero y su ministro de Fomento. Los “alumnos” de las constructoras se presentaron todos; ahora queda que se presenten los bancos y las Cajas de ahorro, ellos mismos inmersos en la gran guerra de la captación de pasivo.
otras opiniones >>