Actualmente Madrid cuenta con un cupo de 35 escaños a repartir entre las formaciones políticas que se presentan en la capital y superan el 3% de los votos válidos emitidos. Tras las elecciones generales de marzo de 2008 el PP logró 18 escaños en esta circunscripción (ganó uno con respecto a 2004) y el PSOE 15, (perdió uno). Claro que la auténtica sorpresa fue Rosa Díez que logró por primera vez irrumpir en el Congreso como portavoz de la recién nacida UPyD, mientras IU obtenía un acta de diputado, dejando a su entonces coordinador general, Gaspar Llamazares, como único superviviente de la deblacle electoral que sufrió la coalición de izquierdas en toda España, incluida Andalucía.
Pero mientras la portavoz de UPyD aterrizaba en el Grupo Mixto, en donde no fue acogida precisamente con los brazos abiertos ya que significaba tener que repartir con ella el tiempo de intervenciones en los plenos y la asignación que mensualmente tiene el heterogéneo grupo parlamentario, ya de por sí bastante exigua, IU logró formar grupo propio uniendo su escaño al de sus socios catalanes de IC, y a los tres logrados por ERC en una interpretación del Reglamento de la Cámara más que generosa por parte de la Mesa de la Cámara gracias a la 'argucia' del prestamo transitorio de escaños, en este caso de los dos diputados del BNG que hicieron posible el ‘milagro’.
Pero desde el día en el que sus señorías electos por Madrid tomaron posesión de esos 35 codiciados escaños tras elecciones de marzo de 2008, el banquillo se ha movido mucho. Suele ocurrir cuando en el partido que gobierna – en este caso el PSOE- empieza a haber nombramientos. Ser secretario de Estado, por ejemplo, es incompatible con ocupar un escaño en el Congreso o en el Senado por lo que los designados deben dimitir y dejar que corra la lista. Así, el dirigente de Izquierda Socialista, Juan Antonio Barrio de Penagos, se vio agraciado con su vuelta al Congreso en sustitución de Jaime Lissavetzky, designado secretario de Estado para el Deporte. O el ‘discolo’ Elviro Aranda, - crítico con Tomás Gómez- que entró en sustitución de Diego López Garrido, tras ser éste nombrado secretario de Estados para la Unión Europea.
Es como si les tocara la lotería. Y si no que se lo digan a María Virtudes Cediel Martínez, la diputada que entró en el puesto de Cristina Narbona a quien Zapatero decidió relevar como ministra de Medio Ambiente por Elena Espinosa, enviándola, para compensar, como embajadora de España ante la OCDE. Algo parecido a María Virtudes le ocurrió al jovencísimo Daniel Méndez Guillén quien de buenas a primeras se vio sentado en el hemiciclo al ser nombrada Trinidad Jiménez Secretaria de Estado para Iberoamérica, antes de ocupar la cartera de Sanidad. Además, está Pedro Sánchez que ocupa el escaño que dejaba vacante nada menos que Pedro Solbes, -aunque no en el banco azul, claro, como a cualquiera le habría gustado- causó en su día una gran expectación mediática.
En el PP también ha corrido el banquillo, pero menos. Roberto Soravilla, un veterano parlamentario que ya ha pisado mucha moqueta en la Cámara, regresó hace unas semanas al Congreso tras la esperada renuncia del empresario Manuel Pizarro. Pero, meses antes, la ‘pedrea’ le había tocado también a María Eugenia Carballedo Berlanga al dimitir de su escaño el ex portavoz del grupo parlamentario, Eduardo Zaplana.
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