La Basílica del Valle de los Caídos permanece cerrada por las humedades

17/02/2010.- No obstante, el número de turistas no ha disminuido desde que el pasado mes de enero se cerró al público este templo, ya que se han registrado 12.473 visitas, frente a las 12.905 de enero del 2009

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Las humedades endémicas que sufre la Basílica de la Cruz del Valle de los Caídos ha llevado a Patrimonio Nacional a cerrar el templo al turismo, tras detectar el agravamiento de las filtraciones de agua por las fisuras abiertas en la roca por las bajas temperaturas.

Aunque Patrimonio Nacional permite la entrada gratuita al recinto de la finca en que se encuentra la Cruz del Valle de los Caídos -Cuelgamuros-, sólo se puede entrar a la Basílica a las 10.00 horas en que los Padres Benedictinos de la Abadía de la Cruz del Valle ofician su misa diaria.

No obstante, el número de turistas no ha disminuido desde que el pasado mes de enero se cerró al público este templo, ya que se han registrado 12.473 visitas, frente a las 12.905 de enero del 2009, según informa Patrimonio Nacional.

No es la primera vez que la humedad pone en peligro los bienes que alberga la basílica, situada bajo la roca, ya que en 1998 los tapices que conforman el Apocalipsis, mandados traer de Bruselas por Felipe II en el siglo XVI, tuvieron que ser trasladados al palacio de La Granja para su restauración.

Unos tapices que, dado su valor, no podían permanecer expuestos a este factor climatológico y por lo que Patrimonio Nacional los reemplazó por una copia, que se ubicó en el lugar original, en el lateral izquierdo de la Nave principal de la Basílica.

También Patrimonio Nacional detectó en 2000, por primera vez en la historia del monumento, problemas debidos a la climatología en las cuatro figuras de Los Evangelistas, obra del escultor Juan de Ávalos, que sufrieron el desprendimiento de algunas piezas debido a las filtraciones y la presión ejercida por el hielo.

A partir de ahí se realizó el primer estudio sobre el estado de las esculturas de los Evangelistas, situados a 25 metros sobre la base de la Cruz; como de Las Virtudes, a 42 metros sobre la misma base, y se procedió a una intervención para minimizar los daños.

En julio de 2008, la figura de La Piedad, que se encuentra sobre la puerta principal de la basílica, comenzó a correr la misma suerte, en esta ocasión por las tormentas estivales, y la entrada tuvo que ser protegida durante la restauración para evitar daños a los turista.

En ese mismo mes, de nuevo la caída de piezas de Los Evangelistas obligó a Patrimonio Nacional a cerrar el funicular y el acceso a la base de la Cruz, por motivos de seguridad.

También tuvo que ser cerrada tras el atentado del grupo terrorista Grapo en marzo de 1999, al menos quince días, mientras se realizaban las labores de limpieza y rehabilitación, especialmente el presbiterio y la sillería del coro, abriéndose al público aún con los andamios de las obras que se realizaban.

La modernización de los transformadores e instalaciones eléctricas y de agua para el abastecimiento de la Basílica y la Abadía de la Cruz del Valle, así como los trabajos de mantenimiento y restauración le han supuesto a Patrimonio Nacional una inversión de unos 400.000 euros de media anual, según las mismas fuentes.

Patrimonio Nacional recuerda que tanto en 2009 como en 2010 se han tenido que ajustar los presupuestos generales al momento económico por el que se atraviesa.

Por este motivo, y porque en el caso del Valle se trata de un mal endémico del propio monumento por su emplazamiento y constitución (roca que ha de soportar viento, frío, lluvia, nieve, calor extremo), se necesita tiempo para valorar todas y cada una de las intervenciones que son necesarias para su conservación y presupuestar sus costes.
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