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Gómez y su guardia de corps ministerial

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
El Gobierno le ha lanzado algún que otro gol a puerta, de esos que dejan a uno con cara de estupefacción al no comprender por que las ágiles piernas de uno de los tuyos, el ministro José Blanco, han deslizado la pelota de la M-50 o el aeropuerto de El Alamo hasta la escuadra. Una jugada inesperada ante la que Tomás Gómez, a quien los suyos instaban a pedir explicaciones, puso cara de que aquí no ha pasado nada y a otra cosa mariposa, aun-que el respaldo ministerial a los proyectos de Esperanza Aguirre fueran una muestra más del desamor que dicen que tiene el vice-presidente del PSOE al líder del PSM. Por decir, dicen también que el secreta-rio general de los socialistas madrileños, a quien, al parecer, no acompañan los sondeos electorales (él mantiene todo lo contrario), no termina de encontrar la clave, ni el dis-curso para conectar con el futuro votante. Ante ello también la mejor de las sonrisas y si cabe más dosis de talante por parte del futuro candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, que ha vuelto su mirada para pedir ayudad a La Moncloa y a quien en ella habita. Un José Luís Rodríguez Zapatero que, pese a los murmullos de salón, tampo-co ha tenido a bien reforzar su perfil políti-co con un ministerio, tal y como muchos, incluido el interesado, esperaban. El presidente, eso sí, ha dado acuse de recibo al S.O.S del líder madrileño y ha pro-piciado una foto impagable, la de un Tomás Gómez, poco menos que reencarnado en el mismísimo ZP, presidiendo una mesa asisti-do por cuatro ministros: Trinidad Jiménez (Sanidad), Beatriz Corredor (Vivienda) Angeles González Sinde (Cultura) y Angel Gabilondo (Educación). Miguel Sebastián (Industria, Turismo y Comercio), el quinto de este inusual “Consejo de Ministros”, no pudo completar la escena por encontrarse fuera por cuestiones de trabajo. El cuarteto ministerial, por “mandato” expreso de Zapatero (Gómez, sic), des-pachó largo y tendido entre los muros de Ferraz con el jefe de filas del PSM de las cosas de Madrid. El objetivo de esta reunión, y de las que dicen que vendrán, ni más ni menos que “coordinar el Esta-do y Madrid”. Habría que explicar, eso sí, el cómo, pues que se sepa a día de hoy la Educación, la Sanidad o la Vivienda en la Comunidad madrileña, como en el resto de autonomías, son competencias de un Gobierno que no lleva impreso precisa-mente el puño y la rosa. Claro que eso son cosas que poco impor-tan a la hora de dejar una imagen para la posteridad, ni siquiera que ello obligue sin ir más lejos a Beatriz Corredor a hacer un vertiginoso doblete, para poder posar pri-mero en la foto obligada y oficial con la consejera del ramo del Ejecutivo madri-leño, Ana Isabel Mariño, oficializando así la aplicación de su Plan de Estatal de Vivienda en la región, y escasamente una hora después hacer lo propio ante las cáma-ras en Ferraz. El “Gobierno más madrileño” de Zapate-ro, para el que la Comunidad de Madrid es “una prioridad política” dice querer echar el resto para ganar en los próximos comi-cios de 2011. La maquinaria de propagan-da, con los ministros en el papel de guardia de corps, ya se ha puesto a trabajar para ello. Ahora falta pasar de la foto a la acción y poner sobre la mesa verdaderas solucio-nes para los problemas de los madrileños, aunque eso suele ser otro cantar. La foto de marras, en cualquier caso, ha servido al líder del PSM para mostrar, más a los propios que a los extraños, que sigue contando con el favor de Zapatero. Respaldo al que suma el de Ferraz, con-cretamente el de la secretaria de Orga-nización Federal, Leire Pajín, que se ha convertido, según cuentan, en la más fer-viente defensora de la línea política que desarrolla Tomás Gómez, actuación que, por otra parte, no siempre encuentra el beneplácito de los dirigentes del socialis-mo madrileño.
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