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El agua de Aguirre y el boicot del PSM

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Daba la impresión que el primer pleno de la Asamblea de Madrid después de la Semana Santa no iba a ser conflictivo y no se esperaba que ninguna noticia espectacular atraería la atención de los medios de comunicación. Pero no fue así, y la chispa saltó antes del inicio oficial de la sesión plenaria. La presidenta regional, Esperanza Aguirre, con su botellita de agua en la mano, se disponía a beber y a desobedecer un acuerdo que el PP impuso en la Junta de Portavoces. Habían considerado que la mejor manera de evitar que el agua de los diputados se vertiese, sin querer, en el sistema de votación era prohibir beber en el salón de plenos. Después de unos minutos de jolgorio con lo del agua, la presidenta de la Cámara regional, Elvira Rodríguez, dio la orden de que todo volviese al tiempo anterior a la restricción, después de no saber qué hacer ante la desobediencia de la mandataria madrileña. Después del incidente menor que retrasó el inicio del pleno unos minutos y que fue la gran noticia del día, Aguirre respondió a las preguntas de los portavoces. La portavoz socialista, Maru Menéndez, se interesó por la opinión de Aguirre sobre del almuerzo que celebraron el pasado 30 de marzo el consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Francisco Vieira, e Inés Sabanés, de IU, por las remodelaciones de gobierno. El primer asunto lo zanjó diciendo que esa comida nada tiene que ver con la cacería en la que participaron “el juez socialista y el ministro furtivo”, refiriéndose a Baltasar Garzón y al ex ministro Mariano Fernández Bermejo. Menéndez dijo que Aguirre valora las mismas cuestiones dependiendo de a quién afecte y destacó que la comida se celebró un día antes de que el TSJM asumiera el caso Gürtel, en el que aparecen miembros del PP “imputados por cobro de sobornos”. De cambios en su Gobierno, nada de nada, porque ya hizo una hace muchos meses y porque sus consejeros están encantados de conocerse. Así están Aguirre y el ministro de Fomento, José Blanco, después del encuentro que mantuvieron días atrás. Buen rollito y ganas de colaboración. Todo esta contrasta con el mal rollito que hay entre la presidenta de la Comunidad de Madrid y el secretario general del PSM, Tomás Gómez, quien llevará a cabo el 2 de mayo el segundo boicot a los actos institucionales presididos por Aguirre, quien considera que el primer plantón, el 11 de marzo, le trajo un tirón de orejas del PSOE de Blanco, el nuevo descubrimiento del PP de Madrid. Es posible que al acto de Aguirre acudan destacados miembros del PSOE y que los destacados del PSM se reúnan en torno al acto que montará Gómez en la plaza del 2 de mayo. Da la sensación que Aguirre se crece con su nueva amistad, ¿peligrosa?, con Blanco, y que el ministro de Fomento también se crece al romper una mala relación histórica entre el Gobierno de España y el Ejecutivo madrileño, que se empieza a extinguir con la salida de su antecesora, Magdalena Alvarez. Como en otras ocasiones, las decisiones del PSOE dejan con el culo al aire al secretario general del PSM. Gómez siempre dice que todo va viento en popa y que la coordinación entre las direcciones regional y nacional es insuperable. Ellos sabrán.
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