Por un lado tenemos al indómito y solitario CIS de Félix Tezanos, empeñado en que Pedro Sánchez logrará permanecer en la cumbre del Palacio de La Moncloa; mientras, el resto de las empresas les dicen a los sanitarios de la izquierda que preparen el traslado de los supervivientes. Las cifras de Hamalgama Métrica, Target Point, GAD3, 40dB, NC Report, Sociométrica, Sigma Dos, IMOP y AtlasIntel aseguran lo contrario, con unas estimaciones para PP y Vox que oscilan entre los 190 y los 210 escaños, y con el PSOE y el resto de la izquierda hundidos y necesitados de una regeneración completa de nombres y programas. El destino parece escrito y publicado, salvo que los hombres milagro de Lula da Silva, Andrés Román, Rafael Marroquín y su experiencia en movilizar las redes sociales con sondeos de alta frecuencia, supervisados por Franklin Martins, Augusto Fonseca y André Janones, sean capaces de repetir el milagro de la segunda vuelta de las elecciones brasileñas, que otorgó la victoria a Lula da Silva y llevó al exilio a la familia Bolsonaro.
Esa puerta de esperanza abierta en Brasil, sumada a la derrota republicana en Estados Unidos, podría convertirse en un factor de movilización ideológica. La pérdida de la mayoría de Donald Trump en el Congreso y en el Senado restringirá su política en cuestiones básicas, tanto interiores como exteriores, con repercusiones en América Latina, Asia y Europa. Si a ello se suman las crisis de Polonia, Serbia, Alemania, Francia, Italia y Gran Bretaña, podría surgir un escenario que agrupara a los ciudadanos por afinidades ideológicas, por encima de sus situaciones personales y de las noticias sobre la corrupción y el mal funcionamiento de las estructuras vitales de cualquier país.
Será difícil que los españoles separen los escándalos y el número de víctimas de las responsabilidades políticas, por más intentos que se produzcan tras la dimisión irrevocable del ya exministro Óscar Puente y las nuevas actuaciones de la UCO en los domicilios de José Luis Ábalos y Cristian Cervilo. Todo indica que al coronel Balas y a sus hombres les quedan muchas balas en la recámara. El Palacio de La Moncloa y la sede de Ferraz están mucho más cerca de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo que del Himalaya.