Sumar reclama negociar una candidatura común con Podemos; Belarra prioriza pactos bilaterales con IU en varias autonomías, y Rufián lamenta que no se haya logrado un frente amplio.
Las negociaciones de la izquierda para concurrir unida a las elecciones generales del 29N afrontan su tramo final con diferencias sobre el alcance de los acuerdos y sobre dónde concentrar los esfuerzos. Movimiento Sumar reclama una negociación conjunta con Podemos; la secretaria general de esa formación, Ione Belarra, sitúa el foco en las autonomías donde la división puede dificultar obtener escaño; y Gabriel Rufián, cabeza de lista de ERC por Barcelona, reconoce que no ha logrado reunir a las direcciones en una candidatura única.
Claves de la noticia
Sumar reclama una negociación conjunta
Verónica Barbero pidió a Podemos negociar una lista común para el 29N e incorporar a todas las formaciones dispuestas a sumarse.
Podemos prioriza acuerdos autonómicos
Ione Belarra defendió negociar bilateralmente con Izquierda Unida en varias comunidades, donde sostuvo que la división puede dificultar obtener representación.
Rufián lamenta la falta de unidad
Gabriel Rufián lamentó no haber reunido a las direcciones en una candidatura única y valoró el pacto de ERC con Podemos en Cataluña.
Las tres posiciones dibujan un debate que va más allá de Madrid y del PSOE: qué formaciones deben integrar los pactos, si estos deben extenderse a distintas comunidades y qué papel corresponde a las direcciones y a las primarias. Las declaraciones se produjeron el viernes 16 de octubre, cuando Sumar y Podemos describieron esa jornada como el último día fijado para registrar coaliciones al 29N. Rufián, en cambio, habló de un cierre del plazo el sábado.
Por parte de Sumar, su co-coordinadora y portavoz parlamentaria, Verónica Barbero, pidió a Podemos que se siente a negociar y dijo que le cuesta comprender su actitud. Belarra respondió defendiendo la negociación bilateral con Izquierda Unida en varias comunidades, además de los acuerdos en Madrid. Rufián valoró el pacto entre ERC y Podemos en Cataluña, pero lamentó que no se haya alcanzado un frente común más amplio. Las declaraciones reflejan propuestas distintas, no un acuerdo general cerrado.
Sumar pide negociar una lista común
Barbero hizo un llamamiento a Podemos para negociar acuerdos de unidad en las elecciones generales. Antes de participar en la Diputación Permanente del Congreso, señaló que Frente Amplio ya había alcanzado acuerdos con Chunta Aragonesista y Ara Més y confió en ampliar esos pactos durante el viernes. Su planteamiento fue incorporar a todas las formaciones que pudieran sumarse, incluida Podemos, en la recta final del registro de coaliciones.
La portavoz dijo que no entendía cuál era el obstáculo para conversar con la formación morada y planteó directamente el formato de diálogo: «Reunámonos, por favor. A mí me cuesta mucho hablar a través de Twitter o de declaraciones a través de redes». Añadió que Frente Amplio había emitido ofertas para que Podemos se integrase. Así, su petición no se limitó a una coordinación entre partidos en algunas comunidades, sino que defendió una negociación directa sobre la unidad.
Barbero también marcó una diferencia con la fórmula que atribuía a Podemos, de pactos en distintas comunidades pero con Madrid y Cataluña al margen. «Una lista única es una lista única», afirmó, y la contrapuso a una lista «a cachitos». El desacuerdo que expuso se refiere, por tanto, a la extensión territorial de la candidatura unitaria. La declaración no detalla en qué puestos ni con qué mecanismo se habría articulado una lista común en cada circunscripción.
Podemos pone el foco en las autonomías
Belarra sostuvo que el principal problema para la unidad no estaba en Madrid ni en Barcelona, sino en las autonomías donde la izquierda puede tener más dificultades para conseguir representación si concurre dividida. En sus declaraciones en el Congreso, pidió a Izquierda Unida que reconsiderase su posición y aceptase negociar bilateralmente con Podemos candidaturas comunes en varias comunidades. Su argumento fue ofrecer una papeleta única allí donde, según dijo, hay electores que quieren votar a la izquierda.
La secretaria general de Podemos afirmó que su partido estaba dispuesto a ocupar cualquier puesto en la lista madrileña si se celebraban primarias: «ocupar cualquier puesto, para eso ofrecimos las primarias». Con esa respuesta, rechazó que la posición de su formación sobre Madrid se explicase por el lugar de Irene Montero en una candidatura. Emilio Delgado, diputado autonómico de Más Madrid y número uno de Frente Amplio en esa comunidad, había señalado que se ofrecía a Montero un puesto de salida entre el número dos y el tres.
Belarra insistió en que el objetivo debía ser cerrar acuerdos en las circunscripciones donde, en sus palabras, «no se puede perder ni un solo voto de la izquierda». También expresó su expectativa de que IU reconsiderase su postura y de alcanzar un acuerdo durante esa jornada, y describió las conversaciones como negociaciones «a contrarreloj». La fuente sitúa así la discusión en la víspera del plazo que atribuye al viernes, aunque no concreta qué candidaturas autonómicas estaban ya acordadas entre Podemos e IU.
Rufián lamenta que no haya un frente amplio
Rufián se disculpó por no haber convencido a las direcciones de los partidos de izquierda para concurrir con una candidatura única. «He fracasado. Hemos fracasado», dijo en una entrevista en Rac1. El dirigente de ERC explicó que aspiraba a un «frente real» en Madrid, y no a un mero cambio de nombre de un partido. A la vez, consideró poco probable que todos los grupos alcanzasen un acuerdo antes del sábado, fecha que señaló como cierre del plazo para presentar coaliciones.
El cabeza de lista de ERC por Barcelona valoró positivamente el acuerdo de su partido con Podemos en Cataluña: sostuvo que, sin él, se habrían presentado tres listas de izquierdas en vez de dos. Al comparar ese pacto con los acuerdos alcanzados en Canarias y en tres provincias aragonesas, por un lado, y la falta de una candidatura común en Barcelona o Madrid, por otro, resumió su diagnóstico con la frase «somos los mismos con más años y más odios». No precisó qué otras formaciones debían integrar la candidatura que proponía.
El dirigente atribuyó también las dificultades a la falta de respaldo interno a su iniciativa. Dijo que había estado a punto de marcharse el jueves y que otras personas le frenaron, y afirmó que promovía la candidatura antifascista por la militancia de ERC y por la gente de a pie, no por quienes ocupan despachos en la dirección. A la cúpula republicana le pidió atender a la historia del partido. En sus declaraciones defendió su carácter progresista, independentista y feminista, y destacó que, para él, también es principalmente antifascista.