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El clima influye en la polinización a nivel global

El clima influye en la polinización a nivel global

viernes 02 de octubre de 2026, 11:17h

Un estudio global revela que el clima es el principal factor que determina las relaciones de polinización, desafiando la creencia de que la especialización aumenta hacia los trópicos.

Un estudio global ha puesto de manifiesto que el clima es el principal factor que determina la polinización en todo el mundo. Este análisis, el más extenso realizado hasta la fecha sobre las interacciones entre plantas y polinizadores, desafía una hipótesis ecológica de larga data.

Claves de la noticia

1. El clima como determinante clave

El estudio revela que el clima, en lugar de la latitud, es el principal factor que influye en las relaciones de polinización.

2. Especialización no exclusiva de los trópicos

Contrario a lo que se pensaba, las relaciones especializadas entre plantas y polinizadores no son más comunes en las regiones tropicales.

3. Implicaciones para la agricultura

Los hallazgos son cruciales para entender cómo responderán las plantas y los polinizadores ante el cambio climático, afectando potencialmente la producción agrícola.

Este significativo trabajo internacional fue liderado por la Universidad Carolina de Praga (CUNI) y el Centro de Biología de la Academia Checa de Ciencias (BC CAS), con la colaboración del Instituto de Investigación en Cambio Global de la URJC (IICG-URJC). Los resultados han sido publicados en Nature Ecology & Evolution, donde se concluye que el clima es fundamental para explicar los patrones observados en estas interacciones. Este hallazgo pone en tela de juicio la noción tradicional de que la polinización se torna más especializada al acercarse a los trópicos.

La mayoría del mundo vegetal depende de animales para transportar polen entre flores, un proceso vital para su reproducción y diversidad genética. Esta actividad también resulta esencial para la producción de frutos y semillas que alimentan a numerosos animales. Las flores, por su parte, ofrecen néctar y polen a una amplia variedad de polinizadores, incluidos abejas, moscas, escarabajos, mariposas, avispas e incluso aves y lagartos. La seguridad alimentaria humana está intrínsecamente ligada a estas relaciones, especialmente en cultivos como frutas, hortalizas y frutos secos.

Análisis exhaustivo sobre interacciones planta-polinizador

A través del estudio se analizaron 3.415 redes de interacción entre plantas y polinizadores provenientes de 162 investigaciones distintas. El conjunto abarcó más de 110.000 interacciones entre 5.343 especies de polinizadores y 6.126 especies vegetales distribuidas por todos los grandes biomas terrestres: desde bosques tropicales hasta tundras subárticas. Este esfuerzo reunió a 142 investigadores procedentes de 32 países y seis continentes, reflejando años de trabajo colaborativo en campo.

Según Sailee Sakhalkar, autora principal del estudio y doctora reciente en CUNI, “la especialización puede considerarse un acuerdo evolutivo que mejora la eficiencia en la alimentación y polinización, pero también incrementa la dependencia mutua”. Si uno de los socios desaparece o actúa fuera del tiempo esperado, las especies especialistas tienen menos alternativas para sobrevivir.

Los hallazgos más sorprendentes indican que las relaciones ecológicas más especializadas no son necesariamente más frecuentes en los trópicos. Aunque se observó una mayor especialización cerca del límite norte entre regiones tropicales y subtropicales, cada grupo mostró patrones distintos. Los investigadores encontraron que factores como temperatura y precipitaciones explican mejor estos patrones globales que la latitud misma.

Implicaciones frente al cambio climático

Estos descubrimientos son cruciales para anticipar cómo reaccionarán tanto plantas como animales ante un clima cambiante, lo cual podría impactar significativamente en la producción agrícola relacionada con polinizadores específicos. Robert Tropek, responsable del Grupo de Investigación en Ecología de Comunidades de Insectos y codirector del estudio, enfatiza que “las plantas y los polinizadores no experimentan simplemente la latitud; enfrentan calor, frío y cambios estacionales”.

El aumento global de temperaturas y alteraciones en los patrones pluviales pueden modificar tanto la distribución geográfica de las especies como los tiempos de floración y actividad pollinizadora. Esto podría redibujar no solo el mapa sino también el calendario natural que rige estas interacciones esenciales.

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