La investigación realizada por el Instituto de Investigación en Cambio Global (IICG-URJC) ha puesto de manifiesto que la disponibilidad de agua y la diversidad funcional de las especies son elementos clave para asegurar la estabilidad de los bosques templados y mediterráneos. Este estudio se presenta en un contexto donde el cambio climático plantea serias amenazas a la resiliencia de estos ecosistemas, comprometiendo su capacidad para ofrecer servicios esenciales como la captura de carbono y la regulación del clima.
Claves de la noticia
Factores determinantes
La investigación destaca que tanto el agua como la diversidad funcional son cruciales para mantener la productividad forestal.
Impacto del cambio climático
Los bosques enfrentan desafíos significativos debido al cambio climático, lo que afecta su estabilidad y resiliencia.
Implicaciones para la gestión forestal
Los hallazgos sugieren que una mayor diversidad funcional puede mejorar la respuesta de los bosques ante condiciones climáticas adversas.
El estudio, publicado en el European Journal of Forest Research, se basa en dos décadas de observaciones en los bosques de Cataluña, una región que combina características templadas y mediterráneas y presenta variaciones significativas en la disponibilidad hídrica. Para llevar a cabo esta investigación, se integraron datos procedentes de 548 parcelas del Inventario Ecológico y Forestal de Cataluña, que ofrecen información detallada sobre la estructura del bosque y las características funcionales de las especies presentes.
Análisis de datos e implicaciones prácticas
A través del análisis del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), obtenido mediante satélites entre 2000 y 2019, los investigadores evaluaron cómo cada parcela mantenía su productividad a lo largo del tiempo. Los resultados revelan que los bosques con mejores condiciones hídricas tienden a mostrar una productividad más estable, lo cual es lógico dado que el crecimiento arbóreo depende directamente del agua disponible.
No obstante, también se encontró que aquellos bosques con mayor diversidad funcional son más estables. Esto es especialmente relevante considerando las proyecciones sobre sequías más prolongadas e intensas en muchas regiones mediterráneas. Raúl García Valdés, investigador senior del IICG-URJC, señala que “los bosques funcionalmente diversos pueden adaptarse mejor a condiciones cambiantes porque no todas las especies responden igual ante factores como sequías o calor”. Esta observación tiene implicaciones directas para futuras políticas y estrategias de gestión forestal.
Bajo un escenario marcado por el cambio climático, es fundamental no solo evaluar la productividad actual de un bosque, sino también su capacidad para mantenerla en el tiempo. La gestión forestal debe favorecer comunidades con una mayor diversidad funcional y evitar simplificaciones excesivas en las masas forestales.
Nuevas herramientas para la gestión sostenible
Robinson Vauthier, otro miembro del equipo investigador, destaca que “la combinación de inventarios forestales y observaciones satelitales ofrece herramientas valiosas para monitorear la estabilidad forestal a gran escala”. Estas metodologías permiten anticipar riesgos y desarrollar estrategias adecuadas frente a un clima cada vez más inestable.
Dada la transformación que están experimentando nuestros bosques, es esencial que los responsables medioambientales consideren estos hallazgos al tomar decisiones sobre restauración, selección de especies y planificación adaptativa. Las investigaciones como esta proporcionan orientaciones útiles para abordar los desafíos actuales en conservación y manejo sostenible.