La lucha interna en el socialismo madrileño tras la sustitución de Tomas Gómez como candidato en el mes de mayo se mantiene y se ha intensificado en las últimas semanas. Dirigentes opuestos a la actual dirección critican con enorme dureza a Sara Hernande por su falta de liderazgo y su sometimiento total a las indicaciones que le hace desde la sede de Ferraz el secretario de organización, César Luena.
Esperan los resultados del domingo para asaltar el poder, con Gomez en la trastienda y sabedor de que no puede volver a la dirección pero si presionar con su grupo de incondicionales para derribar a Hernandez, a la que desde otros ámbitos del PSC acusan de romper los pactos iniciales y de buscar tan solo su " salvación" política pase lo que pase en las urnas.
Se destaca el papel de Antonio Miguel Carmona, quien tras su defenestravio en el Ayuntamiento de la capital no ha cesado de visitar todas las Agrupaciones y que aspira a pelear en el mes de mayo por la secretaría general, salvo que una nueva dirección le haga ver que debe dejar paso a Juan Segovia.
A César Luena al que califican como "un Formula 1 del sectarismo" o " terrorista organizativo" y del que afirman haber dicho a algunos dirigentes que la actual dirección no está dispuesta a dimitir sean cuales sean los resultados en las elecciones generales, le colocan como el muro de contención de Pedro Sánchez frente a la oposición interna en Maddid, pero también frente a los movimientos que se están produciendo desde Amdalucia para llevar - ahora sí - a Susana Díaz a la dirección del PSOE y la persona con la que puedan negociar Mariano Rajoy dese el PP o Albert Rivera desde Ciudadanos.
Es al secretario de Organización al que le atribuyen llamadas de descontento y queja hacia algunos dirigentes históricos como José Bono tras el acto de campaña organizado en el distrito madrileño de Fuencarral, en el que también intervino Ediardo Madina, y de presionar a loa presidentes de Autonomias y responsable del PSOE en las mismas para que no efectúen movimientos contrarios a Pedeo Sánchez tras los resultados del domingo.
Desde uno de los grupos que funcionan en el seno del PSC como " Trabajadores por el socialismo" se insiste en que si los resultados a nivel nacional son malos o muy malos y en Madrid el partido pasa a ser cuarta fuerza política, le dirección que encabeza Sánchez tendrá que dimitir. Si no lo hiciera, la alternativa sería la dimisión en bloque de la misma para dejar en la mayor orfandad al secretario general y a su guardia pretoriana.
La cena convocada por el anterior secretario general del PSC en un hotel de Madrid cercano al estadio del Manzanares puede ser el,primero de los actos tras las elecciones en el que comience a fraguarse la coalición que quite el poder interno a Sara Hernandez en Madrid y a Pedro Sánchez a nivel nacional. El actual presidente del partido a nivel autonómico, el alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, es uno de los que tiene mucho que decir y puede convertirse en la pieza clave para cualquier tipo de operación.
A Robles no le gustó nada que se le dejará fuera de la presidencia de la Federación madrileña de Municipios en favor del alcalde de Arganda, en una operación comandada por Hernandez y con el visto bueno de Luena, ni que tras las llamadas iniciales de Pedro Sánchez en el mes de mayo se haya dejado de contar con sus opiniones para la lista al Congreso.