Matadero Madrid acoge "Antigona. Siglo XXI", una revisión del clásico de Sófocles
3/2/2012.- La historia nos revela el enfrentamiento entre un hombre adulto poderoso y una mujer muy joven.
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Emilio del Valle dirige en las Naves del Matadero de Madrid la obra "Antígona. Siglo XXI", un montaje de la versión hecha por él mismo e Isidoro Timón acerca del texto clásico de Sófocles que se podrá ver del 2 al 9 de febrero.
El espectáculo está protagonizado Por Montse Díaz, en el papel de Antígona, Carolia Solas, como Nodriza, Carolina Lapausa como Ismene, Chete Lera como Creonte, Chema de Miguel como el guardián y mensajero, Eduardo Mayo com Hemón y Jorge Muñoz como Tiresías.
La Antígona de Sófocles nos revela el enfrentamiento entre un hombre adulto poderoso y una mujer muy joven. Entre un hombre y una mujer, al fin.
Antígona defiende, más allá de la ley de los dioses, su derecho a ser escuchada como mujer, como ser humano, en un momento en que la polis griega se configura.
El hombre es un ser extraordinario. Lo dice Sófocles en su Antígona. Y debe tener razón, porque, después de muerto, sigue siendo motivo de conflicto. Antígona muere por enterrar un muerto, Creonte mata a quien entierra al muerto. Es lo que tienen los muertos, que son necesarios para ejemplarizar y apuntalar el poder en unos casos, mientras que en otros son necesarios para apuntalar la memoria, el lugar donde renovar la frescura de las flores un día al año, el 1 de noviembre.
Entre tanto, el muerto no dice nada. No habla, porque está muerto.
Naturalmente, en este punto la Antígona de Sófocles nos revela su vigencia. Y en el enfrentamiento entre un hombre adulto poderoso y una mujer muy joven. Entre un hombre y una mujer, al fin. Antígona defiende, más allá de la ley de los dioses, su derecho a ser escuchada como mujer, como ser humano, en un momento en que la polis griega se configura y los derechos de la mujer están humillados. Lo dice Creonte, nada hay peor que estar subordinado a una mujer. Y se lo dice a Hemón, su hijo, No hemos cambiado tanto.
Y así, probablemente, todo esto de la universalidad de los textos clásicos sonará menos casual, más cercano, si pensamos en el conflicto socio-político creado a raíz de la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica. Para unos, las Antígonas contemporáneas, es imprescindible, para que todos los españoles se sientan igual ante el tribunal de la Historia. Para otros, es una forma de buscar la división de la unidad del Estado. Lo que es bueno para unos, los que no consiguieron enterrar los restos de sus muertos, es malo para otros que, habiendo enterrado a los suyos, teniéndoles presentes hasta en el callejero de sus ciudades y pueblos y en los muros de sus iglesias, entienden que buscar y desenterrar a los desaparecidos es algo así como reabrir heridas. Es probable que teman que los muertos hablen. Como Creonte.
Pero, no. Tranquilos. El hombre es un ser extraordinario, pero no ha conseguido decir ni pío después de muerto.