La “neutralidad activa” de Gómez

Tomás Gómez no está dispuesto a retratarse, al menos por ahora, sobre a cuál de los aspirantes a suceder a Zapatero en la secretaria general del PSOE brindará su apoyo en el 38 Congreso que el Partido Socialista Obrero Español celebrará en Sevilla la primera semana de febrero.
Quienes pensaran que Gómez iba a retratarse sin dudarlo al lado de la catalana Carme Chacón (los partidarios de Alfredo Pérez Rubalcaba en Madrid, vienen trabajando sobre esa hipótesis), simplemente han errado.

El jefe de filas del PSM prefiere jugar a la ambigüedad, aunque el mismo instara repetidamente a la ex ministra de Defensa a presentar su candidatura, para salir indemne de la batalla por el liderazgo del PSOE. El medido desmarque del que hace gala estos días el líder del socialismo madrileño cumple vario objetivos: en primer lugar, minimiza un problema interno que se está planteando en el PSM con los partidarios de Rubalcaba, a los que quiere dejar sin argumentos en su estrategia de forzar una lista alternativa de delegados para asistir al Congreso extraordinario con el fin de garantizar los votos a su candidato. (Sí Gómez no apoya a nadie en concreto, la confrontación por los representantes que acudirán al citado cónclave pierde sentido).

En segundo lugar, Gómez estaría ganando tiempo de cara a que su apuesta sea a caballo ganador- de momento Rubalcaba le gana en avales a Chacón- y poder “vender” debidamente al nuevo secretario general el apoyo brindado para su elección por el socialismo madrileño. Eso, por no hablar del convencimiento que dice tener el líder del PSM sobre la aparición de una tercera alternativa en liza en este cónclave, sí esa todavía hipotética candidatura la encabezará el mismo es algo que se guarda muy mucho de confirmar o desmentir, en ese juego a la ambigüedad del que tanto gusta en los últimos tiempos.

Lo que sí tiene claro Gómez es que en el 38 Congreso habrá dos claras opciones: la de los dirigentes, asegura, que apuestan por pactos de Estado con el PP y aquellos que quieren que el PSOE se convierta en una alternativa desde la izquierda, lo que se traduce en un modelo social económico alternativo y hegemónico frente a la derecha. Este último socialismo es en el que se alinea Gómez que, como ya hiciera en las primarias que le enfrentaron a Trinidad Jiménez, vuelve a reivindicar su autonomía y la del socialismo madrileño respecto a Ferraz y la dirección del partido.

Toda una declaración de intenciones acerca de cuál es su posicionamiento en lo que se refiere al aparato del PSOE cuyos integrantes, según él, “trabajan para sobrevivir”. Tal es su afán de independencia respecto a los popes del Federal de su partido que el líder madrileño quiere hacer condición sine qua non de su apoyo a uno u otro candidato la libertad total de decisión del PSM. (Es decir, no más imposiciones a dedo como la de Jaime Lissavetzky "amigo de Rubalcaba). Gómez no es el único líder regional que se tienta la ropa a la hora de comprometer su apoyo con alguno de los aspirantes a la secretaria general.

José Antonio Griñan en Andalucía sin ir más lejos se resiste, al menos de puertas para fuera, a decantarse por Rubalcaba o Chacón, aunque para propios y profanos este claro que sus preferencias están con la catalana. La indefinición de los dirigentes autonómicos tiene ya su propia denominación en un partido siempre presto a poner la oportuna etiqueta a sus controversias internas; se llama ni más ni menos que “neutralidad activa” o lo que es lo mismo, nada de posicionarse a favor de alguno de los candidatos, pero si dar las claves ideológicas a la militancia de turno para que tengan claro a quien deben votar.
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