Lista alternativa para frenar a Gómez
15/12/2011.- La madre de todas las batallas se gesta estos días en el seno del Partido Socialista de Madrid. La aparente calma chicha que reina desde las elecciones municipales y autonómicas en el PSM estaría a punto de quebrarse definitivamente con el proceso de elección de delegados madrileños al Congreso Ordinario del PSOE, previsto para la primera semana de febrero, en el que se elegirá al sucesor de José Luís Rodríguez Zapatero al frente de la secretaria general.
Diluido, por tanto, el batacazo del socialismo madrileño en la elecciones generales del 20 N, el líder del PSM, Tomás Gómez (en línea, bien es verdad, con el resto de barones autonómicos, véase Patxi López o Carmen Chacón), ha hecho lo posible por omitir la constatación de que el socialismo continúa en caída libre en la Comunidad de Madrid, hasta el punto de que el partido del puño y la rosa sólo consiguió imponerse en la región a los populares en dos pequeños municipios: Fuentidueña y Navarredonda-San Mamés.
Ante tan dramático retrato electoral y político llama poderosamente la atención que Gómez continúe empeñado en colocar siempre que tiene ocasión la pelota de la derrota en el tejado de la dirección Federal de su partido y en las erradas políticas del Gobierno.
Y en esa posición crítica es en la que tiene cabida la insistencia del líder madrileño en pedir que se deje en manos de la militancia la elección de un nuevo secretario general.
Gómez, que apoyó abiertamente a Carmen Chacón ante unas primarias, luego fallidas, para elegir candidato, quiere convertirse de nuevo en adalid de este proceso en la plaza madrileña, algo que ha suscitado las primeras críticas de una parte de la militancia socialista del PSM, deseosos de cobrar a su jefe de filas el fracaso del PSOE en Madrid tanto en las municipales y autonómicas de mayo como en estas generales.
La magnitud de la batalla en el socialismo madrileño es tal, que puede decirse sin temor a errar que los críticos al líder regional se juegan su última carta para no ser laminados en el partido- bien como dirigentes autonómicos o líderes locales- y Tomás Gómez su permanencia al frente de la secretaria regional.
De ahí que en los cimientos del socialismo madrileño se calienten ya motores para hacer efectivo un golpe de mano contra el rodillo que, piensan, impondrá nuevamente Gómez en la elección de los representantes del partido regional que asistirán al citado Congreso.
Los insurrectos contra los modos y maneras del líder madrileño barajan plantear, llegado el caso, una lista alternativa de delegados a este cónclave Federal, lo que escenificaría definitivamente la ruptura del PSM.
Los disidentes, todos ellos damnificados de Gómez, habrían doblado ya la mano a su jefe de filas en el último comité regional, en el que, doce votos en contra, obligaron al líder madrileño a pedir primarias en el partido a título individual y no como secretario general del PSM.
Entre los insurrectos, nombres tan conocidos como el Angeles Alvarez (número siete de la candidatura del PSOE por Madrid en las generales), Pedro Sánchez (aunque no tiene escaño en el Congreso, el propio Rubalcaba movió la lista para incluirle) o ex alcaldes como Angel Viveros (Coslada), Pedro Castro (Getafe), José Pablo González (Villalba) o Rafael Gómez Montoya (Leganés), entre otros, además del secretario general de las juventudes socialistas madrileñas, Daniel Méndez.
Gómez está prácticamente obligado a cerrar el paso a los críticos de cara al Congreso Ordinario Federal, ya que todos ellos, en unas todavía hipotéticas primarias, se alinearían con Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras que el líder madrileño lo haría previsiblemente con Carmen Chacón.
De hecho, puede decirse que Gómez se ha convertido en el principal adalid de unas primarias para la elección de sucesor de Zapatero, lo que le ha devuelto un protagonismo mediático y político del que tanto gusta el ex mandatario de Parla.
Su ferviente defensa de este proceso interno no es casual. El jefe de filas del PSM intuye que sí Rubalcaba coge las riendas del partido su posición como líder regional puede verse seriamente comprometida en el proceso regional que seguirá al Congreso Federal para elegir al secretario general del socialismo madrileño, un cónclave que podría celebrarse a finales de febrero o principios de marzo.
Dos nombres suenan como alternativa para disputarle el liderazgo al ex alcalde de Parla; uno, el del anteriormente citado Pedro Sánchez y otro, el de Antonio Hernando, actual secretario de Política Municipal Federal.
La maquinaria de oposición a Gómez lleva tiempo engrasándose, aunque sus movimientos son todavía lentos (existe un temor evidente a las represalias del líder madrileño, dicen), pero su primera gran puesta en escena podría ser precisamente la de la elección de delegados al citado Congreso Ordinario. Trabando activamente en este sector crítico, además de los antes mencionados, se encontrarían también Rafael Simancas, Ruth Porta, Félix Lausín e, incluso, se podrían sumar a ellos algún que otro nombre que ha formado parte hasta ahora del núcleo del líder del PSM, para más señas proveniente del acostismo.
Por si fuera poco, ahora, en plena tormenta socialista, el que fuera alcalde de Madrid y a día de hoy diputado regional, Juan Barranco, vuelve a escena para blandir su fusta verbal contra Zapatero y un Comité Federal que ha sido “autista” dejando hacer al líder. El parlamentario madrileño coincide milimétricamente en sus valoraciones con otro peso pesado de aquella mesa camilla que dirigió la extinta FSM, y que no es otro que Joaquín Leguina. Uno y otro (falta por pronunciarse la tercera pata de la mesa, José Acosta) reclaman al PSOE la “meritocracia” para quienes participen en la vida política, pues, según Barranco, los últimos años lo que ha existido ha sido sólo “teatro”.
El ex presidente madrileño va más allá habla del “nepotismo” que ha reinado en los últimos años en su partido, artífice de aupar a puestos de responsabilidad a Leire Pajín, Bibiana Aido o la propia Carmen Chacón.
A día de hoy, sin embargo, pese a la urgente necesidad de reinventarse del partido de Pablo Iglesias, ni el derrotado Rubalcaba y mucho menos el líder madrileño parecen dispuestos a inmolarse en la pira de la responsabilidad política, más bien todo lo contrario. Uno y otro quieren jugar, el ex ministro de Interior en primera línea y Gómez no desvela por ahora sus intenciones, un papel decisivo en el futuro de un PSOE que fía su recuperación no tanto a un liderazgo fuerte sino a la incapacidad del PP para superar la crisis.