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    10 de octubre de 2026

OPINION

Patxi Lopez en Euskadi y Alberto Nuñez Feijoó en Galicia han sido dos alegrías para sus respectivos partidos, PSE-PSOE y PP respectivamente. López, con el apoyo del PP, ha logrado cambiar el sino político del País Vasco, de manera que después de treinta años, el PNV ha quedado desalojado del poder pese a haber revalidado su posición de primera fuerza política. En Galicia, Nuñez Feijoo, con la colaboración inestimable de un Rajoy que se volcó sin condiciones en una campaña sin precedentes, logró por su parte que el bipartito entre socialistas y nacionalistas del BNG se haya convertido en un acontecimiento fugaz y de paso poner encima de la mesa de Rodriguez Zapatero una primera derrota “votar a Touriño es votarme a mi”, llegó a decir el jefe del Ejecutivo.

Como tantos otros políticos españoles que sobrepasan la cincuentena, Alfredo Pérez Rubalcaba estudió de chico en los marianistas.

Si de los jesuitas se ha dicho que con frecuencia tienen (o tenían) la virtud (o el defecto) de estar en donde no debían en el momento inapropiado, los marianistas siempre prefirieron guardarse de las grandes causas, aunque en ellas estuvieran, y observar a pies juntillas aquello de “…que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”

No ha tenido demasiada suerte José Blanco con la etapa en la que le ha tocado dirigir el todopoderoso Ministerio de Fomento. La coyuntura econòmica, en clara recesion en España, ha maniatado la capacidad inversora de un departamento que en otras circustancias ha sido la estrella del Gabinete en cuanto a gasto público asi como pieza fundamental en el desarrollo de polìticas territoriales y en consecuencia, en las relaciones con las comunidades autónomas.

19/01/2010.- La Asamblea de Madrid arranca poco a poco sus actividades parlamentarias. Todas estarán pensadas en 2011, año de celebración de las próximas elecciones autonómicas, por lo que, como explicó la presidenta del PP y de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, 2010 es ya preelectoral.

Ser ministro en España ha sido siempre un juego de hombres duros. Los ha habido tan rígidos, ásperos y altivos que han caído con frecuencia en la soberbia, un mal muy español (por lo que tiene de aristocrático) que según un buen amigo cardenal es el pecado rey porque en él confluyen todos los demás pecados. Es por ese precipicio por el que suelen caer ministros y gobiernos. Vean si no el caso de Bermejo, aquel hombre ya olvidado que presumía de ser el más duro del callejón que separa las dos alas de la Carrera de San Jerónimo.

A estos dos líderes con importante pasado, bien anclados en el presente y con buen futuro aunque les separe su adscripción política, uno socialista y el otro popular, les unen muchas cosas.

Los dos estuvieron a punto de ser presidente, Almunia un poco más cerca y Rato todavía lo puede llegar a ser.

Mariano Rajoy, el presidente del Partido Popular, no era, ni es, precisamente el campeón de la popularidad en las encuestas; de hecho, sus enemigos internos esgrimen precisamente los bajos índices de apreciación que cosecha en los sondeos para, a sus espaldas, preparar complots para reemplazarlo, incluso antes de 2012, si posible fuere. Pero cada vez lo va siendo menos: lo cierto es que, aunque poco, la aceptación de Rajoy entre los electores crece, mientras la de su principal rival, José Luis Rodríguez Zapatero, decrece. Y, según algunos estudios –que no todos- , el líder de la oposición conservadora supera por alguna décima al inquilino de La Moncloa.

Patxi Lopez en Euskadi y Alberto Nuñez Feijoó en Galicia han sido dos alegrías para sus respectivos partidos, PSE-PSOE y PP respectivamente. López, con el apoyo del PP, ha logrado cambiar el sino político del País Vasco, de manera que después de treinta años, el PNV ha quedado desalojado del poder pese a haber revalidado su posición de primera fuerza política. En Galicia, Nuñez Feijoo, con la colaboración inestimable de un Rajoy que se volcó sin condiciones en una campaña sin precedentes, logró por su parte que el bipartito entre socialistas y nacionalistas del BNG se haya convertido en un acontecimiento fugaz y de paso poner encima de la mesa de Rodriguez Zapatero una primera derrota “votar a Touriño es votarme a mi”, llegó a decir el jefe del Ejecutivo.

Cada uno de ellos representa una forma de entender España como razón de ser o como problema, pero pasados los años, cuando superan los ochenta o están a punto de alcanzar esa edad, sus opiniones no son siempre tomadas en consideración por los de su propio partido, aunque ellos no se privan de decir lo que les viene en gana.

¿Tienen algo en común Manuel Chaves y José Montilla? Su pertenencia al Partido Socialista; y su condición de andaluces, aunque el segundo, en palabras de Jordi Pujol, sea "un catalán nacido en andalucía". bueno, cuidado porque ahora hay quien esgrime con tono amenazante que el partido socialista de Cataluña es autónomo respecto al PSOE y que puede formar grupo parlamentario aparte. Es lo mismo de siempre y que, últimamente demasiado a menudo, condiciona la gobernabilidad de todo el estado.

Como tantos otros políticos españoles que sobrepasan la cincuentena, Alfredo Pérez Rubalcaba estudió de chico en los marianistas.

Si de los jesuitas se ha dicho que con frecuencia tienen (o tenían) la virtud (o el defecto) de estar en donde no debían en el momento inapropiado, los marianistas siempre prefirieron guardarse de las grandes causas, aunque en ellas estuvieran, y observar a pies juntillas aquello de “…que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”

No ha tenido demasiada suerte José Blanco con la etapa en la que le ha tocado dirigir el todopoderoso Ministerio de Fomento. La coyuntura econòmica, en clara recesion en España, ha maniatado la capacidad inversora de un departamento que en otras circustancias ha sido la estrella del Gabinete en cuanto a gasto público asi como pieza fundamental en el desarrollo de polìticas territoriales y en consecuencia, en las relaciones con las comunidades autónomas.

Mariano Rajoy, el presidente del Partido Popular, no era, ni es, precisamente el campeón de la popularidad en las encuestas; de hecho, sus enemigos internos esgrimen precisamente los bajos índices de apreciación que cosecha en los sondeos para, a sus espaldas, preparar complots para reemplazarlo, incluso antes de 2012, si posible fuere. Pero cada vez lo va siendo menos: lo cierto es que, aunque poco, la aceptación de Rajoy entre los electores crece, mientras la de su principal rival, José Luis Rodríguez Zapatero, decrece. Y, según algunos estudios –que no todos- , el líder de la oposición conservadora supera por alguna décima al inquilino de La Moncloa.

A estos dos líderes con importante pasado, bien anclados en el presente y con buen futuro aunque les separe su adscripción política, uno socialista y el otro popular, les unen muchas cosas.

Los dos estuvieron a punto de ser presidente, Almunia un poco más cerca y Rato todavía lo puede llegar a ser.

Cada uno de ellos representa una forma de entender España como razón de ser o como problema, pero pasados los años, cuando superan los ochenta o están a punto de alcanzar esa edad, sus opiniones no son siempre tomadas en consideración por los de su propio partido, aunque ellos no se privan de decir lo que les viene en gana.

¿Tienen algo en común Manuel Chaves y José Montilla? Su pertenencia al Partido Socialista; y su condición de andaluces, aunque el segundo, en palabras de Jordi Pujol, sea "un catalán nacido en andalucía". bueno, cuidado porque ahora hay quien esgrime con tono amenazante que el partido socialista de Cataluña es autónomo respecto al PSOE y que puede formar grupo parlamentario aparte. Es lo mismo de siempre y que, últimamente demasiado a menudo, condiciona la gobernabilidad de todo el estado.

Patxi Lopez en Euskadi y Alberto Nuñez Feijoó en Galicia han sido dos alegrías para sus respectivos partidos, PSE-PSOE y PP respectivamente. López, con el apoyo del PP, ha logrado cambiar el sino político del País Vasco, de manera que después de treinta años, el PNV ha quedado desalojado del poder pese a haber revalidado su posición de primera fuerza política. En Galicia, Nuñez Feijoo, con la colaboración inestimable de un Rajoy que se volcó sin condiciones en una campaña sin precedentes, logró por su parte que el bipartito entre socialistas y nacionalistas del BNG se haya convertido en un acontecimiento fugaz y de paso poner encima de la mesa de Rodriguez Zapatero una primera derrota “votar a Touriño es votarme a mi”, llegó a decir el jefe del Ejecutivo.

Como tantos otros políticos españoles que sobrepasan la cincuentena, Alfredo Pérez Rubalcaba estudió de chico en los marianistas.

Si de los jesuitas se ha dicho que con frecuencia tienen (o tenían) la virtud (o el defecto) de estar en donde no debían en el momento inapropiado, los marianistas siempre prefirieron guardarse de las grandes causas, aunque en ellas estuvieran, y observar a pies juntillas aquello de “…que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”

No ha tenido demasiada suerte José Blanco con la etapa en la que le ha tocado dirigir el todopoderoso Ministerio de Fomento. La coyuntura econòmica, en clara recesion en España, ha maniatado la capacidad inversora de un departamento que en otras circustancias ha sido la estrella del Gabinete en cuanto a gasto público asi como pieza fundamental en el desarrollo de polìticas territoriales y en consecuencia, en las relaciones con las comunidades autónomas.

26/01/2010.- El Parlamento regional tiene demasiados periodos inhábiles y la duración de los hábiles es  la misma que en tiempos de Joaquín Leguina como presidente de la Comunidad de Madrid. En aquellos años el presupuesto no superaba los 200.000 millones de pesetas y las competencias eran mínimas.

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