27/07/2026@12:51:19
Con el fuego físico devorando parte de su territorio, el presidente de Castilla-La Mancha es consciente de que su posición de francotirador interno del socialismo contra Pedro Sánchez, acentuada tras las sucesivas derrotas electorales en las cuatro elecciones autonómicas, tendrá que cambiar tras este dantesco verano. Ha tenido que pedir ayuda y sumarse al mantra político del “cambio climático” para ocultar, al igual que el resto de dirigentes autonómicos, sus responsabilidades directas en la gestión de la catástrofe. Cada día, el Partido Popular y su presidente, Alberto Núñez Feijóo, saben que el mejor de sus “amigos exteriores” se llama Emiliano García-Page, el político que aprendió a dar sus primeros pasos en el difícil y a veces sanguinario ring de la vida pública con un auténtico experto en el arte de esa esgrima dialéctica que consiste en buscar al más asequible de los adversarios y ponerse a golpearlo con los guantes regionales, siempre bajo dos banderas: la de España y la del Vaticano.