Según los cálculos que manejan en fuentes próximas al PSM el voto de UPyD podría ser determinante para dar la llave de la Puerta del Sol, siempre que el PP no obtuviera la mayoría suficiente.
Quede claro que en el PSM estiman que Díez podría alcanzar un acuerdo programático con ellos antes que con el PP, lo cuál quizá también sea mucho especular. Habría que descubrir sí Aguirre, o Tomás Gómez, tienen el número de Rosa Díez anotado en su móvil. No creo que Gregorio Gordo, (IU), lo lleve en su agenda.
¿Por qué no baja a la arena Rosa Díez y entra en el combate directo con una de las adversarias políticas de mayor calado que tiene el Partido Popular? A Rosa Díez le une con Esperanza Aguirre la capacidad de respuesta corta, el argumento sólido y las ideas muy claras, (a ninguna de las dos les gusta ni Zapatero, ni el Ministerio de Igualdad.
Ambas pregonan la austeridad de las administraciones públicas). En esas circunstancias la disputa dialéctica alcanzaría niveles notables, ¿entonces por qué no se atreve Rosa Díez a ser ella el cartel de UpyD a la Comunidad de Madrid?, habrá que acudir al concepto futbolístico del miedo escénico puesto que una derrota dejaría muy tocada sus naves para las generales, pero si triunfa entonces su formación tendría un referente de primera magnitud para el resto de España. Es en Madrid dónde UpyD podría demostrar el valor de su programa como una fuerza regeneradora, y distinta, en tiempos de crisis. La alternativa tomaría cuerpo.
A Díez le falla el conocimiento del terreno, no ha “trabajado Madrid” y los municipios son tan importantes como la capital, pero tiene a su favor el voto de los descontentos con los grandes partidos, que no son pocos y que se refugian en la abstención.
La lucha por la Comunidad de Madrid podría ser un momento clave para el crecimiento de UPyD, un escaparate único para demostrar su fuerza. Eso sí, se tiene que armar de argumentos y de valor porque la lucha por Madrid será cara y áspera. No son pocos los que esperan a que dé el paso para despejar la incógnita de sí no actúa por prudencia, o por miedo a un revolcón como para ingresar en la enfermería de Las Ventas.
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