El Atlético pasa de la Liga y de la posibilidad de alcanzar los puestos que den acceso a Europa y así lo ha rubricado hoy con un partido infame ante un Mallorca muy sólido que ha sumado su duodécimo triunfo en el Ono Estadi y ha entrado en posiciones de "Champions".
La goleada pudo ser mayor si no hubiera sido por el joven David de Gea. El portero canterano de los colchoneros fue el mejor del Atleti y acabó desesperado por una defensa horrorosa, que hoy el Mallorca se ha encargado de retratar.
Hoy, sin Tiago equilibrando al equipo, cayó lesionado a última hora, sin Ujfalusi poniendo orden atrás, y el "Kun" solucionando la papeleta en el plano ofensivo, el Atlético perdió la batalla en el centro y naufragó atrás. Mario Suárez, atlético de corazón que volverá el año que viene por 1,8 millones, dio una lección a Raúl García, que una vez más demostró su incapacida y que para colmo dejó a su equipo con diez por una merecida expulsión nada más reanudarse la segunda mitad.
Con este panorama de bajas y con un Atlético resacoso tras la jornada europea, pronto se adelantó el Mallorca con un gol de Víctor Casadesús (9'). Un tanto que sacó a relucir todas las carencias de Perea: el Chori Domínguez le burló primero por alto y luego por bajo para dejar el gol a Víctor Casadesús.
El propio Casadejús se asoció con Aduriz para anotar el segundo tanto local en otra demostración de la inaptitud del defensa colombiano del Atlético. Antes había empatado Forlán (25').
Así se llegó al descanso, con 2-1 en el marcador y con la sensación de que el Mallorca lo tenía todo para sumar su duodécima victoria en el Ono Estadi esta temporada (de trece partidos). Y así fue. Domínguez, también tocado, se quedó en el banquillo y salió en la segunda mitad Juanito. Sin tiempo para asentarse en el cometido de buscar el empate, Raúl García vio la segunda tarjeta amarilla por una innecesaria entrada a Mario Suárez, su futuro compañero. Y Quique sacó del campo a Ibra para dar entrada a Salvio, otro proyecto de futuro al que algunos ya exigen rendimiento.
Con 14 partidos jugados más que el Mallorca esta temporada y un jugador menos sobre el irregular césped del Ono, el Atlético acusó la fatiga acumulada en los partidos de Copa y Europa League.
Si al Atlético le quedaba un halo de esperanza, Perea se encargó de cerrar la aciaga tarde rojiblanca con un gol en propia meta. Felipe Mattioni marcó el golazo del partido con una volea desde el pico del área a la salida de un córner. Fue el sello perfecto para festejar que el Mallorca supera en la tabla al Sevilla y se mete en la Champions, para envidia de un Atlético que ve aún más lejos meterse en puestos europeos.