Un 'chispazo' de clase de José Manuel Jurado otorgó los tres puntos al Atlético de Madrid ante Osasuna en un mal partido y en el que, paradójicamente y muy al estilo rojiblanco, el gol llegó cuando jugaba en inferioridad numérica por la expulsión del portugués Simao Sabrosa al comienzo de la segunda parte.
Madrileños y navarros firmaron una primera mitad horrenda. Muy poco fúbol, lento, previsible y carente de ocasiones. El Atlético dominó ligeramente los 45 minutos inicales más por los intereses de los de Camacho en ceder la iniciativa que por pura intención de los locales.
Por tanto, el resultado al descanso no pudo ser otro que cero a cero. El Atlético echó de menos a sus dos hombres más en forma, al portugués Tiago Mendes y José Antonio Reyes, dos bajas notables en la transición ofensiva de los de Quique.
Hasta ese momento, sólo el argentino 'Kun' Agüero, como casi siempre, parecía con las ideas claras en el Atlético. Aunque con la intermitencia de su equipo, de él surgió lo más convincente de la primera mitad.
Demasiado poco para derribar a Osasuna, un bloque con algunos argumentos interesantes. Funciona bien con el balón, también en la presión, pero se diluye en las cercanías del área rival. Así lo evidenció en la primera mitad, en la que un tiro del iraní Masoud probó los reflejos de De Gea en su única opción antes del descanso.
Todo quedaba abierto para la segunda parte, una repetición aparente de los minutos anteriores, pero con una ventaja para Osasuna: su superioridad numérica por una más que rigurosa expulsión por doble amarilla del portugués Simao Sabrosa.
Quedaba más de media hora de partido, pero ni Osasuna dio un paso adelante ni el Atlético, en el que el senegalés Ibrahima Balde ocupó el puesto de Forlán, se desquició por quedarse con un hombre menos. El encuentro siguió en el mismo guión, en la incapacidad de uno y otro para alterar el rumbo de un duelo insufrible para la grada.
Amenazó Vadocz con un potente disparo desde fuera del área, despejado con agilidad por De Gea, pero golpeó el Atlético, en una acción tan aislada como perfecta de José Manuel Jurado, que se sintió solo fuera del área, algo escorado, y que encontró la escuadra en un tiro colocado. Un golazo imparable para Ricardo.
No esperó mucho más Quique Sánchez Flores para activar su plan defensivo con el 1-0 en el marcador y la inferioridad numérica. Dio entrada a Juan Valera como interior derecho, retiró del campo a Agüero y reestructuró su equipo para aguantar un botín, tres puntos, importantes, más aún por las circunstancias del choque.
Otra gran parada de De Gea a un disparo de Josetxo hizo el resto para confirmar la victoria de un gris Atlético, que mantuvo vivo su sueño europeo en un mal partido, con el que prolongó su buena racha como local con permiso de Osasuna, un rival al que le faltó ambición a pesar de jugar más de media hora con un futbolista más.