En plena batalla contra la crisis, los ciudadanos ven lógicamente con malos ojos los excesos que siguen cometiendo los políticos a la hora de gastar el dinero público. Un ejemplo de ello es la decisión de la Asamblea de Caja Madrid, que tiene más de un 60% de políticos y sindicalistas, de aumentar el número de miembros para poder dar entrada a más militantes y simpatizantes del PP, PSOE, IU, CC.OO.y UGT tanto en la Asamblea como en el Consejo de Administración y en la Comisión de Dirección. En vez de ahorrar, gastar más. Los partidos siempre arreglan sus problemas recurriendo a mayor gasto.