La novela negra sueca rompe con los tópicos de las sociedades escandinavas

23/10/2009.- Así lo han manifestado tres de los mayores representantes del género negro sueco del momento, quienes han participado dentro del marco de actividades del Getafe Negro.

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
La ruptura del tópico de Suecia como adalid del Estado de Bienestar, como un país rico gobernado por la justicia social y un poco aburrido donde nunca pasa nada, es el mayor logro del auge de la novela negra sueca, impulsada por el éxito de la trilogía Millenium de Stieg Larsson.

Así lo han manifestado tres de los mayores representantes del género negro sueco del momento, Jens Lapidus, Mari Jungstedt y Asa Larsson, quienes han participado en una mesa redonda, moderada por el escritor Lorenzo Silva, llamada precisamente "Suecia. Estado de malestar" dentro del marco de actividades del Getafe Negro.

Desmontar tópicos no es lo único que han conseguido estos autores, ya que, según Lorenzo Silva, la moda de la novela negra sueca está permitiendo crear nuevos lectores que se sienten conectados con las tramas de estos autores.

Esta conexión, ha resaltado Asa Larsson, se debe a que, en última instancia, todos ellos hablan de la condición humana. "Nuestros personajes, aunque provengan de los bajos fondos y del mundo de la delincuencia, sienten, aman, lloran y ríen como los demás", ha aclarado la autora.

Larsson -que ha vendido más de 10.000 ejemplares de su primer libro traducido al español, "Aurora Boreal"- ha insistido en que esa mirada profunda en el interior del ser humano, aunque no fue intencionada desde sus comienzos como escritora, proviene, en su caso, de la necesidad que tenía de expulsar su ira acumulada desde su juventud.

Ha contado que durante su infancia y adolescencia era creyente de la Iglesia Libre, una comunidad católica que, "aunque profesaba la libertad, pretendía que todos actuásemos y pensásemos como los líderes", dolorosa experiencia que depuró gracias a la escritura de su primera novela que trata sobre este tema.

Traumas del pasado también han servido a Mari Jungstedt como fuente de inspiración en sus novelas ya que, según ha relatado, la elección de la fragilidad de la niñez y sus consecuencias como tema principal de sus siete novelas, es fruto de un episodio de acoso escolar que ella misma sufrió en el colegio.

"Además mi padre era alcohólico y yo no tenía a nadie con quien hablar sobre mis sufrimientos, por eso la forma en que los niños están expuestos al mundo y las relaciones familiares siempre están presentes en mis libros", ha aclarado la autora, que antes de lanzarse a la literatura fue presentadora de un noticiario diez años.

Una perspectiva más enfocada a la crítica social es la que define la literatura del abogado penalista Jens Lapidus, quien, influido por su profesión, siempre en contacto con el mundo criminal, las investigaciones policiales y las pruebas judiciales, centra sus textos en los oscuros ambientes del tráfico de drogas y la prostitución.

Lapidus ha explicado que al narrar sus novelas desde la perspectiva de los delincuentes, los juicios éticos o posturas moralistas no tienen cabida en sus libros, pero sí la crítica social, denominador común del género negro.
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