Núñez Feijóo ha conseguido silenciar a la oposición
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Han pasado más de 150 días desde que Alberto Núñez Feijóo recuperó el bastón de mando para las huestes de Rajoy en Galicia. Meses que le han servido para poner en marcha su plan de austeridad con el que controlar el gasto público y saber que no tiene un duro para devolver a Zapatero los 1.900 millones que le reclama por los anticipos sobre la previsión de recaudación de 2008 y 2009.
El presidente gallego tiene claro que el eje de su acción de gobierno tiene una palabra clave: ahorro. La lleva grabada a sangre y fuego desde que comenzó la legislatura, cuando cumplió su promesa de reducir las consellerías de trece a diez, la supresión de decenas de delegaciones provinciales, de centenares de altos cargos o la sustitución de los Audi oficiales por Citröen. Tiene claro que a los gallegos la Xunta les tiene que salir más barata.
De su equipo destaca Alfonso Rueda, titular de Presidencia, su hombre confianza. Poco han dado que hablar, de momento, el resto de conselleiros. Sólo Agustín Hernández, de Medio Ambiente, vinculado a la etapa de Cuiña en Obras Públicas y al que PSOE y BNG tienen en la diana.
El resto del gabinete está cortado por un mismo patrón: segundones. Dicen desde el partido que el mandatario les deja hacer, aunque no quita ojo a sus movimientos.
Reina la tranquilidad en Galicia. Feijóo se autoevalúa con un notable alto- tradúz- case por un suspenso para la oposición- y ha comenzado el curso político con medidas de gran calado: ha hecho borrón y cuenta nueva con respecto a la polémica adjudicación de parques eólicos y está empeñado en crear un único aeropuerto gallego con tres terminales.
Sobre si es el "barón" preferido de Rajoy contesta que con su edad es consciente de lo "efímero de las modas", y sobre hacer a doña Sira abuela, el presidente, 48 años recién cumplidos y celosísimo de su vida privada, dice que "aunque suenan campanas de boda" habrá que esperar.