La obra de la pintora hiperrealista Belén Álvarez se expone en Madrid

22/4/2009.- La Galería Luis Gurriarán alberga óleos de gran formato de sus composiciones paisajísticas nevadas, además de figuras de mujer en las que destaca el estudio de la luz y la minuciosidad de las pinceladas

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Una colección de óleos que reúne diferentes versiones de paisajes de montaña nevados y de desnudos hiperrealistas femeninos obra de la pintora Belén Álvarez se exponen en la Galería madrileña Luis Gurriarán.

La artista (Madrid/1961) exhibe hasta el mes de mayo una veintena de óleos de gran formato de sus composiciones paisajísticas nevadas, además de figuras de mujer en las que destaca el estudio de la luz y la minuciosidad de las pinceladas.

Los paisajes captan instantáneas de los montes segovianos de El Espinar y en ellos los copos la nieve, el cielo y la vegetación son protagonistas de una obra que, pese a su realismo, sugiere formas abstractas y engañosas, principalmente cuando plasma detalles concretos de la naturaleza.

El limpio trazo ejecutado en esos lienzos recuerdan la estética oriental, muy concretamente las pinturas japonesas.

La artista, que empleó dos años en esta muestra, explicó a Efe el simbolismo de su forma de tratar la perspectiva mediante la de una superposición de sucesivos planos que parecen llegar hasta el infinito, y que suelen culminar en los cielos de sus paisajes.

Refirió que cuando pintó esta serie se planteó la perspectiva como una visión de cualquier persona que quiere subir un ese monte. Y artísticamente comienza a subirlo. ¿Cuánto me queda?, se pregunta. Es entonces cuando emplea sus recursos plásticos para ese recorrido simbólico hasta lo más alto.

Para esta obra utiliza un colorido que va desde la gama de blancos, azules, grises tenues y ocres.

Junto a esta la paisajística se presenta el desnudo femenino en su máxima expresión hiperrealista, donde el protagonismo importante lo da la luz y su tratamiento, y los puntos de iluminación de la autora se refleja en los tonos anaranjados y ocres.

Sus figuras humanas transmiten dulzura y destaca la minuciosidad con que emplea los pinceles y el velo imperceptible con que recubre el desnudo.

También puede verse algún lienzo con bloques de casas que recuerdan las composiciones del artista Antonio López, una de las influencias de la pintora, quien fuera su alumna en el Círculo de Bellas Artes.
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