
Las dudas de López Viejo
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Alberto López Viejo, ya ex consejero de Deportes de la Comunidad de Madrid por su presunta relación con los conseguidores a los que el juez Baltasar Garzón ha empurado por sus habilidades en negocios económicos chungos, era esperado por un buen número de informadores a las puertas de la Cámara regional. La sesión plenaria estaba a punto de comenzar y los plumillas buscaban algunas palabras también de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, que venía de Fuenlabrada, donde su Consejo de Gobierno se había reunido. La mandataria madrileña no dijo nada y hubo que esperar a sus respuestas a las preguntas de las portavoces de la oposición, Maru Menéndez (PSM) e Inés Sabanés (IU), para saber si sabía algo más de los marrones de los espías y de los empresarios inculpados por Garzón y que parece que se movían como pez en el agua en determinados lugares gobernados por el PP. López Viejo, que no dijo nada al entrar, a pesar de que parecía con ganas de dar alguna aclaración, dejó caer entre los periodistas que cuando terminasen todas las preguntas parlamentarias haría declaraciones. Apenas quince minutos antes de la hora fijada, el ex consejero de Deportes, que ha decidido continuar con el acta de diputado popular, despejó todas sus dudas aferrándose al silencio. ¿Esperaba algún guión que nunca llegó o recibió algún adelanto sobre sus presuntas implicaciones judiciales? No lo sabe nadie, pero sí vimos todos que en dos ocasiones incumplió sus ofrecimientos de decir algo sobre la losa que le mantiene dubitativo. Mientras los que informaban a los informadores de las dudas de López Viejo, Aguirre -que ya lanzó su frase periodística sobre la cacería en la que participaron el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, y Garzón, entre otros muchos cazadores de piezas mayores- respondió indignada cuando Menéndez dejó caer que lo mismo el retraso en la puesta en marcha de la comisión que investiga la presunta red de espionaje político tiene que ver con el hecho de que el PP está aprovechando el tiempo para quemar papeles relacionados con los espías. Aguirre pidió a la portavoz socialista que rectificara mejor en el plenario de la Asamblea que en los tribunales. Además de estos asuntos peliagudos, Aguirre contestó a Sabanés, que había preguntado qué le parece la propuesta de la CEIM para abaratar el despido, indicando que a ella le parecen bien todas la iniciativas que crean empleo. Respuesta de libro. Volvió a pedir la reforma del marco laboral español, muy rígido, a su juicio, sobre todo para los empresarios que quieren trabajadores de quita y pon. Cuando las preguntas parlamentarias concluyeron, los periodistas comentaban que si López Viejo está abrasado, los suyos no querrán abrazarlo.