La Audiencia de Madrid juzga a un hombre que dejó tetrapléjica a su ex mujer

19/01/2009.-El MInisterio Fiscal solicita 33 años de cárcel para José Luis R.G.

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
La Audiencia Provincial de Madrid juzga hoy lunes a José Luis R.G, para quien el Ministerio Fiscal solicita 33 años de cárcel por dejar tetrapléjica a su ex mujer, a la que propinó una brutal paliza en 2006, cuando pesaba sobre él una orden de alejamiento de su esposa.

La Fiscalía le acusa de los delitos de violencia habitual, asesinato en grado de tentativa, lesiones, maltrato en el ámbito familiar, quebrantamiento de condena y allanamiento de morada.

Según relata el fiscal en sus conclusiones provisionales, José Luis R.G. mantenía unas difíciles relaciones con su esposa, María Antonia R.L., a la que sometía a un trato degradante y humillante, tanto en privado como en público y en presencia de sus hijos.

Esta situación se agravó cuando en el año 2005 la mujer le comunicó su intención de separarse, tras lo que María Antonia le denunció por continuas amenazas y un juzgado de violencia sobre la mujer dictó una orden de protección, que prohibía al acusado aproximarse a menos de 500 metros de su esposa.

En noviembre de ese año, José Luis R.G fue condenado a un año de prisión por las amenazas contra su mujer, aunque tras la sentencia siguió incumpliendo la orden de protección.

Así, el 28 de junio de 2006, el procesado entró en el domicilio de su ex mujer con su propias llaves, y, aprovechando que ésta y sus dos hijos dormían, se dirigió a la habitación de María Antonia con un cuchillo que no llegó a utilizar.

El Ministerio fiscal relata como José Luis R.G. agarró por el cuello a su ex esposa, la sacó de la cama, la arrojó al suelo y empezó a darle puñetazos y pisotones en el cuello.

Alertada por los gritos de la madre, la hija menor acudió a la habitación y en un momento de descuido logró quitarle el cuchillo.

El hombre siguió golpeando a su ex mujer, mientras ésta sangraba, y en presencia de sus hijos, a quienes se dirigía con expresiones como "la tengo que matar por todo lo que nos ha hecho".

Poco después, al observar que la víctima estaba inerte en el suelo, el procesado, que se encuentra en prisión provisional, abandonó el domicilio.

A consecuencia de la brutal paliza María Antonia sufrió graves lesiones medulares, traumatismo cervical y traqueal, síndrome de distrés respiratorio, así como numerosos trastornos derivados de la parálisis extrema, que le impide cualquier movimiento.
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