La Comunidad de Madrid ha llevado a cabo un importante esfuerzo para ayudar a la fauna silvestre afectada por el devastador incendio forestal que tuvo lugar en la Sierra Oeste en julio pasado. En total, se han distribuido más de 55.000 kilos de alimento y 50.000 litros de agua en diversas áreas impactadas, abarcando aproximadamente 7.100 hectáreas en municipios como San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, Navas del Rey, Robledo de Chavela, Villa del Prado y Fresnedillas de la Oliva.
Claves de la noticia
Distribución de recursos esenciales
Se han repartido 45.120 kg de alfalfa, 10.000 kg de maíz y 1.000 kg de sal para garantizar la alimentación adecuada de la fauna.
Instalación de bebederos
Se han colocado 47 depósitos para asegurar el acceso al agua potable para diversas especies animales.
Colaboración con expertos locales
La Consejería de Medio Ambiente ha trabajado junto a sociedades de cazadores para identificar las necesidades específicas y los lugares estratégicos para el suministro.
En términos específicos, la ayuda incluye 45.120 kilogramos de pacas de alfalfa, 10.000 kilogramos de maíz y 1.000 kilogramos de piedras naturales de sal, cada una pesando entre 5 y 10 kilos. Este esfuerzo se complementará con un reparto adicional que alcanzará un total previsto de 33.840 kilos de maíz.
Asegurando el acceso al agua para la fauna
Para hacer frente a las necesidades hídricas, la Comunidad ha instalado 47 depósitos con capacidad para 1.000 litros, además de otros 47 depósitos más pequeños, adecuados para especies menores. La empresa pública Canal de Isabel II ha contribuido al proporcionar dos cisternas iniciales con una capacidad total de 15.000 litros, ubicadas en Navas del Rey y Pelayos de la Presa.
Este suministro se extenderá durante un mes y medio, incluyendo llenados mensuales y revisiones periódicas para asegurar su correcto funcionamiento. Asimismo, en colaboración con las sociedades locales y los ayuntamientos implicados, se están llevando a cabo labores para limpiar manantiales naturales, lo cual es crucial para proteger y fomentar la recuperación del ecosistema silvestre afectado.