Pilar Serrano Garijo, Coordinadora del grupo Senior de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y miembro de la Comisión de Cuidados de la Plataforma de Mayores y Pensionistas de España, aborda un tema crucial: la feminización del sistema de dependencia en España. Este fenómeno se manifiesta tanto en quienes requieren cuidados como en quienes los proporcionan, revelando una realidad que tiene profundas implicaciones para la sociedad.
Claves de la noticia
1. Longevidad femenina
Las mujeres en España viven significativamente más que los hombres, pero su salud percibida es peor.
2. Dependencia y morbilidad
La dependencia afecta más a las mujeres, quienes presentan mayor carga de enfermedades crónicas e incapacitantes.
3. Contexto social
La viudedad entre las mujeres mayores contribuye a su mayor necesidad de cuidados y resalta la falta de apoyo familiar.
Desde el punto de vista estadístico, se observa que en España existe una clara predominancia femenina en el ámbito de la dependencia. Las cifras son contundentes: las mujeres tienen una esperanza de vida al nacer que supera en más de cinco años a la de los hombres (86,34 años frente a 81,11), lo que se atribuye a factores biológicos y hormonales que van disminuyendo con el tiempo.
Este fenómeno demográfico implica que la vejez es predominantemente femenina. En términos generales, las mujeres representan el 50,1% de la población total, pero este porcentaje asciende al 56,4% entre quienes tienen 65 años o más y alcanza un notable 62% en el grupo de 80 años o más. Esta diferencia se debe principalmente a una mortalidad masculina más elevada a lo largo del ciclo vital.
Implicaciones para el sistema de dependencia
A pesar de vivir más años, las mujeres experimentan una peor salud percibida, especialmente tras la menopausia. La prevalencia de enfermedades incapacitantes es mayor entre ellas; padecen casi el doble de problemas crónicos y tienen una probabilidad superior de sufrir trastornos del estado anímico. En contraste, los hombres mayores tienden a enfrentar enfermedades agudas con riesgo vital.
Esto lleva a una situación donde las mujeres mayores enfrentan una sobrecarga significativa de morbilidad, particularmente por condiciones como artrosis y demencias. Esta acumulación de patologías no letales resulta en una menor esperanza de vida saludable para las mujeres, ya que gran parte del tiempo adicional que viven se desarrolla en condiciones precarias.
El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia refleja esta realidad: cuanto más envejece la población, más evidente es su feminización. Entre las personas mayores registradas en este sistema, el 71% son mujeres mayores de 80 años. Este dato subraya no solo su mayor presencia sino también que requieren cuidados más complejos.
Factores determinantes sociales y familiares
No obstante, hay factores sociales significativos que influyen en esta dinámica. Mientras los hombres suelen alcanzar un estado crítico conviviendo con sus parejas, muchas mujeres llegan a esa etapa viviendo solas debido a la viudedad. Esto convierte al sistema en un sustituto esencial del apoyo familiar que muchas veces no está disponible.
En conclusión, aunque las cifras iniciales responden parcialmente a por qué el sistema tiene un rostro femenino, surge una pregunta crítica: ¿estamos preparados para afrontar esta realidad? Es fundamental integrar estos datos en el diseño futuro del sistema sanitario y social para garantizar respuestas equitativas adaptadas a nuestra actual estructura demográfica.