La visita a La Moncloa, en plena crisis judicial del presidente socialista y tras el secuestro de Maduro, ha sido otra lamentable episodio de la serie de demostraciones de acuerdo entre el PSOE y ERC que empezaron con aquella famosa mesa de negociación entre ambas fuerzas para llegar a acuerdos que solo se reunió la primera vez y que el cantante Lluis Llach, definió como “una mesilla de noche” para dormir a los independentistas.
Los republicanos catalanes ya no saben cómo explicar a los catalanes que la famosa proclamación de la República catalana fue un error que cometió Oriol Junqueras por seguir a Carles Puigdemont que quería provocar a Madrid para luego llevarse al gobierno catalán al exilio. Al final solo le siguieron unos cuantos, pero su intención era clara. Ocho años después, los votos independentistas siguen cayendo porque cada vez más gente no creen en sus promesas electorales, como tampoco en que Sánchez les conceda más que migajas, que ambos presentas como si fueran grandes éxitos.
El último episodio de esta comedia de enredo se ha recreado con la visita de Oriol Junqueras a La Moncloa, que es lo que Sánchez quería para escenificar el apoyo de ERC a pesar de los casos de corrupción de sus ex secretarios de Organización, y total para conseguir 4.700 millones de financiación más a Cataluña que ya estaban contemplados en el reparto que Hacienda quiere dar de suplemento a las Comunidades Autónomas. Y a eso se le llama un paso más a la cesión de la recaudación del IRPF de los catalanes a la Generalitat que seguirá en el limbo.
Sánchez se ha salido con la suya: hacerse la foto con Oriol Junqueras y así asegurarse que ERC seguirá apoyándole para evitar la moción de censura contra él, mientras que los republicanos catalanes solo han logrado lo que ya tenía el socialista Salvador Illa, presidente de la Generalitat, sobre su mesa. ¿Quiién miente más?: los dos. Quién gana, Pedro Sánchez, como siempre.