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Carolina Darias, la Soraya de Pedro Sánchez
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Carolina Darias, la Soraya de Pedro Sánchez

Ambas se ha formado políticamente en los entresijos de sus respectivos partidos y tuvieron que superar las luchas internas –con más problemas para Darias porque Canarias siempre ha sido un lugar difícil para el PSOE- y ambas son altas funcionarias del Estado, Soraya, abogada del Estado, y Carolina Administradora del Estado.

Carolina Darias, 55 años y alta funcionaria del Cuerpo de Administradores del Estado, es del tipo de las personas que no brillan pero que se hacen imprescindibles para sus jefes. De hecho, si las cosas no se le tuercen, podría ser la Soraya Sáenz de Santamaría de un próximo gobierno socialista cuando pase la pandemia y Sánchez remodele de verdad su gabinete.

Ocho años más joven que la vicepresidenta primera Carmen Calvo, que llegará a la edad de jubilación antes de las próximas elecciones de 2023, Darias ya ha demostrado que está ajena a cualquier disputa política y que está ahí para cumplir fielmente los deseos del jefe, como hizo la vicepresidenta de Rajoy.

A Carolina le unen algunas cosas con Soraya, ambas se ha formado políticamente en los entresijos de sus respectivos partidos y tuvieron que superar las luchas internas –con más problemas para Darias porque Canarias siempre ha sido un lugar difícil para el PSOE- y ambas son altas funcionarias del Estado, Soraya, abogada del Estado, y Carolina Administradora del Estado.

Formada políticamente en el Ayuntamiento de Las Palmas, donde vivió el fracaso de la operación de Zapatero para colocar a su ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar, como presidente de Canarias. Aguilar consiguió 26 de los 60 escaños del Parlamento canario, algo que solo había conseguido el histórico Jerónimo Saavedra en 1983, pero Coalición Canaria y el PP le aguaron la fiesta.

Fue Aguilar quien recomendó a Carolina Darias como delegado del Gobierno de Zapatero en Canarias en 2008, cuando comienza su ascenso, al mismo tiempo que su compañera la tinerfeña Patricia Hernández, quince años más joven que ella, y considerada la “senadora revelación” cuando llegó a Madrid para sentarse en el hemiciclo de la Cámara Alta en 2004.

Una grancanaria frente a una tinerfeña, en las Primarias del PSOE para la Presidencia del Gobierno de Canarias, celebradas en 2014, ganó Patricia con 3.687 votos (38,%, frente a Carolina que obtuvo 2.925 votos, y Gustavo Matos con 2.790.

Carolina Darias tuvo que conformarse con convertirse en la primera mujer elegida presidenta del Parlamento de Canarias, cargo que ejerció toda la legislatura hasta junio de 2019.

Curiosamente, en marzo de 2019, Darias anunció públicamente que no iría en Ninguna lista electoral tanto para las elecciones municipales y autonómicas, como en las del Congreso y Senado.

"El plan que tengo ahora es acabar esta legislatura y después ya veremos; he dicho que pongo un punto y aparte y ya veremos si ese punto y aparte tiene un punto y seguido o tiene un punto y final", manifestó muy contundentemente la todavía presidenta del Parlamento canario.

Daba la sensación de que todavía pesaba que ella y Patricia Hernández hubieran sido partidarias de Susana Díaz frente a Pedro Sánchez en la crisis socialista, frente al ex alcalde de Arauca, Angel Víctor Torres, que en 2017 había vencido en las primarias tanto a Patricia Hernández como al histórico Juan Fernando López Aguilar, para convertirse en secretario general del PSOE canario.

No fue así y Torres dio salida a sus dos contrincantes políticas, colocando a Patricia Hernández al frente de la lista para la alcaldía de Santa Cruz, que consiguió durante unos meses, y rescatando a Carolina Darias como consejera de Economía del nuevo gobierno canario fruto de la alianza del PSOE con Podemos, Nueva Canarias y la Agrupación Socialista de La Gomera.

De ahí la sacó Pedro Sánchez para ponerla al frente del Ministerio de Política Territorial, sucediendo a Meritxell Batet, ascendida a presidenta del Congreso, siendo con mucho la ministra que menos noticias ha generado –menos incluso que Pedro Duque o Manuel Castells- y desde luego no ha sido protagonista de ninguna polémica.

Habrá que ver cómo dirime los problemas de la pandemia, que Salvador Illa no se lo ha dejado fácil, en plena tercera ola, con dificultades en la llegada de las vacunas y con unas Comunidades Autónomas que exigirán el ejecutivo central cosas casi imposibles o que tome medidas más drásticas e impopulares.