www.cronicamadrid.com
La pandemia acosa a Isabel Díaz Ayuso pero también le salva
Ampliar

La pandemia acosa a Isabel Díaz Ayuso pero también le salva

La presidenta madrileña intenta medirse directamente con Pedro Sánchez que ha aceptado el reto con la idea de devilitar aún más a Pablo Casado

La situación del Gobierno de la Comunidad de Madrid es de caos total frente a un crecimiento exponencial de los contagios, hospitalizaciones y muertes por el Covid-19, justo en el momento en que se abrían los colegios y los ciudadanos trataban de volver a su vida habitual tras los meses de verano.

En medio de esta tormenta sanitaria, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso acaba de superar el debate del Estado de la Región sin que la oposición del PSOE, Podemos y Más Madrid haya podido llevar a cabo la moción de censura que preparaban para el caso de que el líder de Ciudadanos, Ignacio Aguado hubiera aceptado la propuesta de cambiar de caballo ganador como ha hecho su lideresa Inés Arrimadas abandonando al PP para pasarse a Pedro Sánchez.

La pandemia ha puesto contra las cuerdas a Isabel Díaz Ayuso pero también le ha servido para salvarse de una hipotética moción de censura, En realidad la mayor parte de los palos que recibe la dirigente popular madrileña proceden más de los medios de comunicación afines al PSOE y por parte de La Moncloa que desde una oposición madrileña que carece en estos momentos de un líder capaz de aglutinar personas y votos para hacer un frente común que convenza a los de Ciudadanos.
El portavoz socialista en la Asamblea, el ex ministro de Educación,
Angel Gabilondo, hace tiempo que está en claro fuera de juego,
despreciado además por los de Podemos y Más Madrid que le reprochan
que no hace nada por atacar a Ayuso, mientras en Ferraz no se deciden
a cambiarlo porque temen que la solución sea pero que enfermedad.

Mientras tanto el partido socialista madrileño se debate entre un delegado de Madrid, José Manuel Franco y su sustituto en la Asamblea,José Cepeda, que forman parte de la historia más gris de la organización.

Algo parecido ocurre en Podemos y Más Madrid con unos portavoces, Isa Serra y Pablo Gómez Perpinyà, incapaces de subir el tono de sus críticas más allá de los sillones del parlamento regional. La propia Ayuso ha decidido además tratar de jugar en primera división y dejar la asamblea de Madrid como su cancha de entrenamiento para prepararse ante el partido decisivo frente a Pedro Sánchez. Si gana se convertiría en la líder virtual del PP, desbancando a Casado. Si pierde lo más seguro es que se tenga que ir a casa porque en Casado nola va a perdonar.

En el equipo contrario, Sánchez ha aceptado el desafío porque lo ve como la mejor manera de dar un golpe mortal a Pablo Casado, ya muy debilitado por el caso Kitchen y todo el entramado formado en el PP de Rajoy con el caso Bárcenas. En medio de todas estas luchas políticas -que cada vez, como decía Cayetana Alvarez de Toledo se parece más a un partido de fútbol entre rivales históricos- la pandemia en Madrid ha entrado con violencia en los barrios más populares de la capital y en los municipios más poblados del sur sin que el gobierno del PP y ciudadanos se decida a poner los medios necesarios para que el virus no se cargue el sistema sanitario, que ya está hecho un desastre con ciudadanos que no pueden acceder a una cita telefónica y que tienen e hacer largas colas para ser atendidos.

Los hospitales madrileños que nunca han vuelto a funcionar ni siquiera como antes de la pandemia están ya saturados de nuevo, con las Uci's llenas, después de que Ayuso cerrara el hospital de Ifema y no haya sido capaz de abrir el que anunció en Valdebebas.

Y a todo esto, aunque ya hace tiempo que la Comunidad se quedó sin el control de Caja Madrid, que primero se privatizó y luego pasó a depender del Gobierno central como Bankia, el resultado de la operación con Caixabank aleja aún más la posibilidad de contar con un banco cercano ya que Bankia desaparece absorbida port el banco catalán, ahora domiciliado en Valencia. Y todo se lo debe a Esperanza Aguirre y a Rajoy que le dieron Caja Madrid a Rodrigo Rato