Alcaldes madrileños: del hagan juego al izquierdismo verde

Juan Soler

Una de cal y otra de arena

Su nombre está ligado ya en el imaginario político y vecinal a una mochila alimenticia, un sanbenito que Juan Soler, alcalde de Getafe, se quita con una frenética agenda, que tan pronto le lleva a El Cairo para apoyar a los artista locales getafenses, como a besar cooperativistas agraciados con pisos de la EMSV o a posar con lo más granado del empresariado local
La realidad es que Soler ha dado un giro de ciento ochenta grados respecto a sus apariciones públicas, más bien escasas en los primeros meses de la legislatura, que suscitaron no pocas críticas tanto de la oposición como de la propia ciudadanía getafense.

Con una situación económica municipal menos problemática que otros alcaldes del entorno, los rifirrafes de Soler con la oposición no han alcanzado, por ahora, la intensidad que en otros ayuntamientos limítrofes, lo que no quiere decir que no hayan existido y existan sus más y sus menos entre el equipo de gobierno y el resto de formaciones políticas, principalmente el PSOE.

El cable económico del regidor a la Comunidad de Madrid comprometiéndose a pagar una parte de el metro a El Casar supuso el primer encontronazo institucional con la oposición, desde los socialistas, pasando por IU hasta UPyD. Este, sin embargo, no ha sido el único, ya que el desarrollo de Carpetania II se ha convertido en una constante de la acción política de los socialistas, que acusan al alcalde y al Gobierno regional de poner en peligro el futuro industrial del municipio.

En una auténtica pirueta política, Soler primero firmó con el Ejecutivo madrileño el cambio del modelo de desarrollo de este parque empresarial, sustituyendo la expropiación por compensación, para tiempo después, y sin dolerle prendas, ser el primero en dar a conocer que un juzgado había rechazado el recurso de la Comunidad contra el acuerdo de pleno (2009) en el que el Consistorio rechazaba que se le reintegraran todas las competencias de Carpetania II.

La flexibilidad política de Soler le ha llevado a incorporar en su acción de gobierno una propuesta de IU sobre los desahucios, creando una comisión, la primera de toda la región, para negociar la dación en pago y registrar los casos que se vayan produciendo en el municipio.

Su puesta en marcha le ha valido al regidor apuntarse un tanto político “es un éxito que el Ayuntamiento haya logrado paralizar el desahucio de dos familias”, que le ha valido hasta el reconocimiento del juez decano de la localidad que ha calificado la iniciativa de “modelo para otros ayuntamientos”.

No es la primera vez que Soler marca la diferencia con otros munícipes populares y así lo dejaba patente al poco de pisar la alcaldía llevando a pleno una moción respaldando el matrimonio homosexual.

Menos apertura de miras parece tener el equipo popular en lo que respecta al contenido de los pregones de los barrios del municipio. Tras “mosquearse” en la lectura del mismo en el barrio de San Isidro, la concejalía de Participación, según denuncia el PSOE, habría comunicado a las asociaciones vecinales la prohibición de que los pregones incluyan alguna reivindicación del barrio o política. Es decir, Soler da una de cal y otra de arena.

Manuel Robles

Discreción en la “ínsula fuenlabreña”


Perfil político bajo, ese es el que intenta mantener desde un hace tiempo el alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, deseoso de evitar confrontaciones y pasar lo más inadvertido posible tanto en lo referente a la gestión municipal, sin que ello implique la inactividad del regidor, como en lo que respecta a lo que acontece en el socialismo madrileño.

La beligerancia que el regidor fuenlabreño ha mostrado en otros momentos frente al Ejecutivo de Esperanza Aguirre se ha atenuado, con la salvedad de algún que otro pronunciamiento oficial respecto a los recortes autonómicos y del Gobierno de Rajoy, o medidas concretas como el `tarifazo´.

Una pegada de escasa intensidad que tiene mucho que ver con el hecho de que el Ayuntamiento de Fuenlabrada haya quedado poco menos que como una ínsula, junto con Parla, del poder socialista en el Sur de Madrid, y a que Esperanza Aguirre tenga a ambos ayuntamientos desde hace un tiempo en su punto de mira.

Que el PP sigue los pasos al principal munícipe del PSOE sureño es una realidad palpable, tanto como la denuncia que los populares presentaban no hace mucho en Anticorrupción por supuestas “contrataciones fraudulentas” del regidor. Una táctica de acoso y derribo que ya comenzó a evidenciarse en la anterior legislatura (al Gobierno regional le gustó más bien poco la marcha protagonizada por los alcaldes socialistas del Sur), pero que ha adquirido una nueva dimensión tras la aplastante victoria del PP en las municipales.

También los quebraderos de cabeza para Robles llegan estos días desde las filas de sus socios de gobierno de Izquierda Unida. El regidor se ha visto obligado a salir al paso de la acusaciones realizadas por UPyD contra dos ediles de IU que, según la formación magenta, utilizan vehículos oficiales para desplazamientos privados, algo a lo que el alcalde ha dado un carácter excepcional.

Roblés aguanta el chaparrón, mientras hace municipalismo en el recientemente clausurado Foro de las Ciudades, donde el mandatario fuenlabreño ha dejado de nuevo patente la necesidad de que los municipios se “conviertan en centros de debate permanente”.

Discreción también respecto al devenir del PSM es la que ejerce Robles, tras apoyar a Pilar Sánchez Acera en las primarias frente a Gómez. El líder del socialismo fuenlabreño evita, ahora más que nunca, cualquier confrontación interna y ha pactado, como por otra parte es habitual en el municipio, los integrantes de la recién elegida Ejecutiva local con José Quintana, su antecesor en la alcaldía y auténtica sombra del regidor.

Luís Partida

El hombre del `talante´ tranquilo

a su actividad política.

Ha hecho de las buenas maneras una forma de gobernar, quizá por que, con alguna que otra salvedad, el Ayuntamiento que preside Luís Partida se aleja, y mucho, de la crispación que se respira en bastantes consistorios madrileños. Un `talante´ que casi siempre ha primado también en su relación con sus homólogos socialistas, aunque tanto uno como otros hayan tenido que sortear en más de una ocasión el campo de minas político regional de la anterior legislatura.

Convertido en el alcalde más longevo en el cargo, el regidor de Villanueva de la Cañada se ha fijado como objetivo ahondar en la calidad de vida de sus vecinos, pese a reconocer, como el resto de munícipes de la región, que a los ayuntamientos les toca bailar con la más fea cuando se trata de garantizar los servicios públicos. Unas prestaciones para las que defiende, antes como ahora, financiación.

La última apuesta en este ámbito de Luís Partida es un ambicioso proyecto para la atención de las personas de más de 60 años del municipio (2.300 vecinos), que representan el 12% de la población. Se trata de un Observatorio de Salud del Mayor (OSM), dirigido por un geriatra y en cuyo equipo se integran técnicos sanitarios y sociales, junto con los presidentes de las Asociaciones de Mayores de la localidad, que pretende prevenir la Dependencia, ya sea física o psicosocial.

El regidor villanovense dice sentirse como pez en el agua en su papel de servidor público, no sólo como alcalde de su localidad, sino también como representante municipal de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), donde ejerce la presidencia de la Comisión de Urbanismo y Vivienda, defendiendo en ella el desarrollo urbanístico equilibrado y saludable que dice haber buscado para su municipio.

Pese a que nunca ha perdido pie políticamente hablando en el Partido Popular, puede decirse que ha tenido sus más y sus menos con la dirección madrileña por sus confesadas simpatías hacia la causa del hoy presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy, aunque en su caso la sangre nunca ha llegado al río, quizá también por el `talante´ tranquilo que Luís Partida intenta imponer

José Masa

El izquierdismo verde institucional

Crítico con el plan de pago a proveedores del Gobierno de Rajoy o anfitrión del Congreso de Víctimas del Franquismo celebrado hace unas semanas, el alcalde de Rivas Vaciamadrid, José Masa, continúa ejerciendo de faro institucional de las políticas de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid, bajo el tamiz, eso sí, de su no confesada inclinación a esa IU Abierta que promulga Gaspar Llamazares.

El regidor ripense no ha parado en barras a la hora de rechazar de plano el citado plan que, a su entender, no es sólo “insuficiente” si no también “intervencionista” al socavar la autonomía de las administraciones locales. Es más, para Masa su aplicación pone en peligro el mantenimiento de los servicios públicos esenciales y puede devolver a “la política local al siglo XIX”.

Pese a las críticas, Masa presentaba en plazo sus cuentas al Ministerio de Hacienda, evidenciando una deuda municipal de algo más de treinta y un millones de euros, la mayor parte (13,5 millones) correspondiente a las facturas derivadas del proyecto de recuperación ambiental del antiguo vertedero de Madrid. La marca verde (al más puro estilo Llamazares) de IU de Rivas es notoria, quedando patente en el nuevo proyecto puesto en marcha por este Consistorio; un Parque Agroecológico para promover la creación de “empleos verdes”.

Al mandatario de IU parece gustarle nadar contra la corriente y poner el acento izquierdista a su gestión, lo que en septiembre del 2011 le valió una denuncia del PP, que le acusaba de uso indebido de recursos públicos (su ayuntamiento puso autobuses para desplazarse a la consejería) e “incitación a la huelga” en el conflicto que los docentes mantenían contra los recortes del Gobierno de Aguirre en la educación pública.

Hitos políticos en la gestión de Masa han sido también convertir a su Ayuntamiento en el primero de España en ofrecer un servicio de Asesoría Ciudadana por una Muerte Digna o establecer otro para tramitar solicitudes de apostasía en España.

David Pérez

Hagan juego en Alcorcón

Es el candidato, siempre que el magnate del juego, Sheldon Adelson acepte, para convertirse en el alcalde que de la bienvenida a la polémica y famosa Eurovegas en la Comunidad de Madrid, un proyecto que David Pérez ve como la tabla de salvación para la maltrecha economía del Ayuntamiento alcorconero.

A él, y no a ningún otro, pretende favorecer la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, si el Gobierno regional le gana la partida a Barcelona a la hora de atraer ese futuro macrocomplejo de ocio que levanta ampollas entre la oposición y los ecologistas.

El deseo de la mandataria madrileña de que el proyecto se materialice en Alcorcón supone un nuevo guiño de la lideresa a uno de sus pupilos, el “pezqueñin de Aguirre” le llaman algunos, que lleva batallando desde que arrancó la legislatura contra la bancarrota heredada de su Consistorio, cuya deuda asciende a 612 millones de euros.

De esos barros, devendría el que el regidor, autoproclamado también concejal de Hacienda, defienda con auténtica vehemencia la llegada de Adelson al municipio, pues, además de salvar las cuentas municipales, supondría, según el propio Pérez, la evidencia del “compromiso con el empleo” de su equipo de gobierno (cifran en 200.000 los empleos que crearían, aunque sus detractores los reducen a muchos menos).

Pero este no es el único guiño protector de Aguirre hacia quien fue su portavoz del Grupo Parlamentaria en la Asamblea de Madrid en la anterior legislatura. La presidenta le ha confiado también la presidencia de la Federación de Municipios de Madrid, en sustitución del alcalde alcalaíno, Bartolomé González.

Pequeñas recompensas para atenuar los grandes sinsabores de Pérez al frente de la alcaldía alcorconera, donde la crispación entre el PP y el PSOE se instaló prácticamente desde su llegada a la alcaldía. Eso por no hablar de sus problemas con los trabajadores municipales y las empresas de limpieza de la localidad, cuyos empleados han estado en pié de guerra por el impago de sus salarios.

Populares y socialistas libran en la localidad un auténtico pimpampum financiero- acusaciones y denuncias de por medio- que tiene como telón de fondo una deuda astronómica y once mil facturas sin pagar en los cajones del anterior equipo de gobierno.

Situación que Pérez ha encarado, como ya anunció en su investidura (“Quiero hacer en Alcorcón lo que Esperanza Aguirre ha hecho en la Comunidad de Madrid”, Pérez, dixit), cerrando la empresa pública de gestión inmobiliaria, Engiasa, declarada en concurso de acreedores. Así mismo ha recortado programas de mayores, mujer y juventud, además de externalizar servicios como la gestión de la piscina de Santo Domingo o privatizar el aparcamiento del Hospital del municipio. Medidas para esquivar la amenaza de la bancarrota del Consistorio, un temor que el alcalde alcorconero cree poder desterrar de la mano de Adelson.
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