La ofensiva del obispo de Alcalá
La Iglesia española ya ha dado los cien días de cortesía al primer Gobierno de Mariano Rajoy y aunque el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, otrora destacado centrista en el PP, ha hecho evidentes gestos de querer llevar a cabo los puntos del programa del PP apuntados por los obispos: derogar la ampliación de la despenalización del aborto, fomentar la maternidad como bien “supremo” de la mujer y anular el matrimonio gay, desde los sectores más ultras empiezan a levantarse voces pidiendo más contundencia legislativa a favor de la Iglesia católica.
En el Vaticano es una regla de oro no escrita el considerar que hay países como España o Polonia que son fundamentalmente católicos y cualquier ataque a esa idea es considerada habitualmente como una declaración de guerra contra el Papa de Roma. En ese sentido, los obispos españoles consideran normal –como lo hacen los ayatollás en Irán- que las leyes españolas se inspiren en la moral católica, rechazando de plano la declaración de estado laico o no religioso que hay en la Constitución de 1978.
Los intentos de algunos obispos españoles, como Enrique y Tarancón y de los teólogos, llamados “de la liberación” españoles , por adaptar la moral católica a la Constitución española fue muy bien aceptada por los ciudadanos españoles –que se declaran católicos, pero ni van a misa los domingos- siendo rechazada de plano por el Papa polaco Wojtyla desde que se instaló en Roma.
Comenzó entonces una ofensiva de los “anti tarancón” que culminó con la toma del poder en la Conferencia Episcopal con los arzobispos de Madrid y el ex de Toledo, Rouco Varela y Antonio Cañizares, respectivamente. Los rouquistas se aliaron enseguida con los ultraliberales del PP, que ahora mantiene en cabeza a Esperanza Aguirre, mientras que los cañiceristas prefieren a los conservadores de Rajoy. Mientras los primeros prefieren las ofensivas en la calle con continuas manifestaciones contra el Gobierno de Zapatero y críticas muy duras a los “maricomplejines” del presidente del Gobierno, los de Cañizares juegan a todos los palos de la baraja y prefieren aprovechar los actos institucionales como las visitas del Papa a España o las Jornadas de la Juventud Mundial y ahora una campaña de cine religioso que están desarrollando en todos los grandes municipios madrileños gobernados por el PP.
Las sectas católicas más importantes –con vínculos en los estamentos de la iglesia, la justicia, la economía y la política, como el Opus Dei, los “kikos” o los Legionarios de Cristo tan pronto están con unos como con otros, decidiendo en mucho casos hacia donde se inclina la balanza. El primer obispo en levantar la voz `para decirle al PP “estamos aquí. A ver qué hacéis”, ha sido Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, “por la gracia de Dios y la Santa Sede Apostólica”, como le gusta denominarse. Su homilia de los llamados Santos Oficios del Viernes Santo retransmitida en directo por TVE2 y la relación que hizo entre los jóvenes que caen en brazos de la homosexualidad y el infierno, fue una provocación no solo contra el colectivo gay sino contra el propio Gobierno del PP, responsable ahora de que se cumpla la ley en RTVE.
El hecho de que Rajoy, como es su costumbre, no haya querido enterarse de lo que pasó ha obligado a los consejeros del PP en RTVE a ausentarse de la reunión convocada –lo mismo que el de CiU-para no tener que votar a favor de la moción de censura contra el obispo anti constitucional.
Pero la advertencia al PP está clara: si no anuláis la ley del aborto y no deshacéis el matrimonio homosexual os declararemos la guerra, lo que supondría de hecho una ruptura del partido de la derecha española que curiosamente cuenta entre sus miembros con tantos o más homosexuales que el PSOE o la izquierda en general, que se verían obligados a volver a entrar en el “armario”.
Las actividades del obispo Juan Antonio Reig, a punto de cumplir los 65 años, no acaban aquí. Nada más llegar a Alcalá de Henares se convirtió en el protector del partido de ultraderecha España 2000 que organiza junto a otros grupos como Alternativa Española de Blas Piñar, cada año un acto de reivindicación de los “mártires de Paracuellos”, localidad perteneciente a la diócesis alcalaína. Ya en 2009 hizo algo a lo que su antecesor se había negado: presidir la misa de los caídos franquistas bajo la bandera franquista y una biblia con el aguilucho de la dictadura grabado en el atril.
La relación del ultraderechista Angel Gascón y su organización España 2000 con Alcalá de Henares ha ido creciendo hasta el punto de que en las elecciones municipales de mayo de 2011, su organización consiguió sacar un concejal en el Ayuntamiento, caso único en los grandes municipios madrileños donde la victoria del PP fue aplastante. En Alcalá, sin embargo, el partido de Rajoy y de Esperanza Aguirre perdió la mayoría absoluta por la pérdida de votos de su derecha. “España 2000” le robó 4.541 votos (el 5,18 % de los votantes), a los que hay sumar los que consiguieron las otras dos organizaciones ultras, Democracia Nacional, 671 votos (0,77%) y el partido de Blas Piñar, AES, 234 votos (0,27%). En total le quitaron al PP un 6% de los votos. No es una casualidad que esta rebelión de la ultraderecha contra el PP se produjera precisamente en la diócesis del obispo Juan Antonio Reig.