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Por la boca muere el pez

El Gobierno de Rajoy solo lleva dos meses y medio en el Gobierno pero en muchos casos sus ministros no han pasado de las meteduras de pata –como el de Educación confundiendo un ensayo literario con el texto de la asignatura de Educación para la Ciudadanía- de las bromas –como el de Exteriores con su “Gibraltar español” a un diputado británico- o de errores de concepto –como el de la de sanidad llamando violencia en el entorno familiar a un crimen de violencia machista-, eso los que han hablado porque a la gran mayoría de los ministros del PP ni siquiera han salido a la palestra pública.
A Ana Mato, la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, se le vió enseguida la “patita” cuando ante el primer asesinato de una mujer de 33 años a manos de su pareja de 61 en Roquetas de Mar (Almería), achacó lo ocurrido a la violencia en el entorno familiar", mostrando ya que, como comentó enseguida el diputado de IU, Gaspar Llamazares, lo que a muchos dirigentes de la derecha española les gustaría sería cambiar la Ley de Violencia de Género para separar violencia de género y machismo.

Mato siguió en sus trece y aseguró en el Congreso que "da igual el nombre" del fenómeno. "Al final es un asesinato y nosotros queremos tolerancia cero contra todo tipo de actuación contra cualquier mujer, contra cualquier persona en el ámbito doméstico, en el ámbito de violencia de género o como se quiera llamar. Lo importante no es el nombre, lo importante es que todavía hoy hay muchas mujeres que mueren a manos de las personas que en teoría más deberían quererlas".

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, que tiene fama de risueño y de chistoso provocó una pequeño terremoto a la diplomacia española cuando en su primer viaje a Bruselas y tras saludar afectuosamente a un eurodiputado británico le lanzó un "¡Gibraltar, español!", a lo que el eurodiputado respondió sonriendo. ¡Qué iba a hacer!
Y, como aquello hizo gracia a mucha gente, Margallo se creció y al comentar ante una televisión española su encuentro con su homólogo británico, William Hague, afirmó que le había dicho tajantemente al hablar de la colonia británica en Andalucía: “Esta broma se ha terminado (…) los gibraltareños se empeñan en hablar de soberanía, de jurisdicción, de las cosas que corresponde hablar a los mayores (…) pero de jurisdicción y soberanía hablan España y Reino Unido”. Hague está todavía temblando.

Ya en serio, Margallo, se ha mostrado muy belicista en dos conflictos que pueden provocar una nueva guerra en la que España volvería a estar involucrada: Siria e Irán, lo que demuestra que el PP no ha aprendido nada de la lección que sufrió Aznar y que soportó Rajoy en 2004 por meterse en la Guerra de Irak.

Pero el ministro al que quizás se le está viendo más el plumero, seguramente porque siempre ha figurado en la “cuadra” de El País y de la Ser y por lo tanto tenía fama de centrista, ha sido el titular de la Cartera de Educación, Cultura y deportes, José Ignacio Wert que nada más tomar posesión intentó demostrar fehacientemente el por qué había eliminado la asignatura Educación para la Ciudadanía, leyendo un texto del libro “Democracia, capitalismo y Estado de Derecho”, de tres profesores, Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Fahonero, publicado 2007 muy crítico con el capitalismo:
"Los capitalistas son como ratones en una rueda que corren más deprisa con el fin de correr aún más deprisa. El capitalismo es como un tren sin frenos que se acelera cada vez más. Camina, sin duda hacia el abismo, pero este abismo no es como los marxistas imaginaron su fin inevitable que dará paso al socialismo. Lo que está fuera de control es precisamente el capitalismo y el socialismo no es otra cosa que el freno de emergencia. Es la única esperanza que le queda a la humanidad para pararle los pies al capitalismo. Fin de la cita no vaya a ser que algún oyente piense que estas son mis ideas". Y nada más leerlo, Wert advirtió: “fin de la cita, no vaya a ser que algún oyente piense que estas son mis ideas". De nada valiño que la editorial, Akal, aclarara que el libro nunca formó parte de la asignatura eliminada por el PP.

No ha sido la única “exageración” del ministro Wert, Cuando se produjeron las cargas policiales contra los alumnos del Instituto valenciano que protestaban porque, entre otras cosas, no tenían ni calefacción, el titular de Educación desde su escaño dio por sentado dos cosas que no sea justaban, como mínimo a la realidad: que había habido violencia por parte de los estudiantes y que detrás de esa hipotética violencia estaba el PSOE: “Lo único que a mí me causa sorpresa es cómo ustedes -los socialistas- se ponen del lado de la protesta violenta que infringe la ley”. Así contestó el ministro de Educación, José Ignacio Wert, a la diputada socialista Leire Pajín en la sesión de control al Gobierno en el Congreso después de los incidentes.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que se había mantenido muy calldo desde que tomó posesión de su cargo, estuvo muy comedido en sus primeras declaraciones sobre la carga policial en Valencia y hasta habló de "excesos” de la Policía, para rectificar a las pocas horas y manifestar que cuando dijo “excesos” se refería "de manera muy especial a los que cometen los radicales y violentos que aprovechan determinadas circunstancias para hacer cosas que no deben". Mucha más divertida fue su interpretación de las palabras del jefe superior de Policía de la Comunitat Valenciana, Antonio Moreno, que calificó de "enemigos" a los estudiantes, que el ministro calificó de un "lapsus lingue”. Y la carga debió ser un “lapsus policial”.

En el capítulo de anécdotas linguales habría que incluir una de las frases que el propio Mariano Rajoy pronunció en un mitin en Lucena (Sevilla) de apoyo a Javier Arenas en la campaña electoral andaluza: “aprobamos la reforma laboral porque es buena para crear empleo", mientras su ministro de Economía, Luis de Guindos afirmaba casi al mismo tiempo que al final de 2012 habrá 630.000 desempleados más.

Broma también la de Luis de Guindos afirmando primero que el Gobierno aceptaba la “dación en pago” de una casa como pago de la hipoteca íntegra, para luego afirmar que se trataba de una recomendación a los bancos, no una exigencia del Gobierno.

Nada de broma y si un tanto macabra puede sonar la frase del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón que a la hora de responder a los que le critican querer retroceder la Ley de Despenalización del Aborto a su primera redacción de 1982 respondió "Lo más progresista que he hecho en mi vida política es defender el derecho a la vida". Y punto. Y para rematar afirma ahora que las mujeres se ven sometidas “en muchas ocasiones” a una "violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo”. Es decir que para Gallardón violencia de género no es que un hombre mate a una mujer sino que una mujer tenga que abortar.

Tampoco tienen desperdicios los comentarios de Fátima Báñez, ministra de Trabajo, que explicó a los sindicatos que la reforma laboral introduce "mayor transparencia y seguridad jurídica" en las relaciones laborales y que los derechos del trabajador permanecen "intactos", entre ellos la tutela judicial efectiva. Que se lo pregunten a los 630.000 despedidos que van a notar la “seguridad jurídica” este año.

Y para colofón el anuncio de Cristóbal Montoro nada más producirse el aumento de los impuestos, IRPF e IBI: “"Al final de la legislatura todos vamos a pagar menos impuestos, incluso los que este año arrancan con subida". Que Dios nos coja confesaos.