La vida en los campos de refugiados de Ruanda se enseña en Coslada

24/10/2011.- La exposición de la Obra Social de La Caixa pretende acercar a los ciudadanos a la dura realidad cotidiana de estas personas.

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
El Centro Cultural Margarita Nelken de Coslada acoge hasta el 25 de noviembre la “exposición Refugiados. Vidas en Tránsito” organizada por Obra Social “la Caixa” en colaboración con el Ayuntamiento de Coslada. A la inauguración asistió el alcalde de la localidad, Raúl Lopez, la concejala delegada de cultura, infancia y juventud del ayuntamiento, Juana Olmedo, el comisario de la exposición, Carlos Boggio, y el director del área de negocio de “la Caixa” en la zona del Corredor del Henares, Manuel Sanzo.

La región de los Grandes Lagos es una tierra rica en minerales y recursos energéticos y agrícolas, pese a lo cual la mayoría de su población vive desde hace décadas sumida en la miseria y la violencia. Aunque los primeros conflictos de la región se inician en 1959, la gran espiral de violencia se acelera en la década de los noventa. Junto a los conflictos étnicos, derivados en parte del trazado de fronteras artificiales provocado por la descolonización, la causa de la prolongación del conflicto obedece, en buena medida, a razones económicas.

El campo se organiza como una pequeña ciudad: hay escuelas, centro de salud, un mercado, campo de deportes, cementerio, iglesias, etc. Cada familia tiene derecho a una vivienda. Aunque la situación es diferente en cada campo y el espacio disponible en cada país varía, de acuerdo con la reglamentación, la recomendación es que cada vivienda tenga una mínima superficie de 45m² y no menos de 30m² y que como máximo puedan vivir 8 personas por casa, con un mínimo espacio de 4.5m² por persona en áreas frías y 3.5m² en zonas tropicales.

Las viviendas son de barro, lona y otros materiales reciclados. Son las mismas familias las responsables de su mantenimiento. Los servicios básicos como letrinas y distribución de agua son comunitarios por barrios: por cada 20 personas corresponde una letrina y 250 personas por grifo de agua.

Mensualmente cada grupo familiar recibe una ración de alimentos dependiendo del número de miembros por familia que constituye la cantidad mínima de nutrientes necesarios por persona. La ración individual diaria por persona que provee el Programa Mundial de Alimentos es de 350 grs. de harina de maíz, 220 grs. de legumbres, 20 grs. de aceite vegetal, 5 grs. de sal de cocina y 40 grs. de CSB.

En general, el refugiado posee una salud frágil, física y psíquicamente. La ruptura violenta con su entorno y el encontrarse en una situación de carencias, daña seriamente su bienestar emocional. Son especialmente sensibles los niños y adolescentes. Las enfermedades más comunes son la malaria, las derivadas de la malnutrición, los problemas gastrointestinales y respiratorios. El SIDA también es un problema importante, aunque no se conocen cifras exactas.

La educación es muy importante porque mantiene viva la esperanza de los refugiados de un futuro para ellos y para sus hijos. Además desarrolla un papel en el fomento de la paz, de la justicia y de la reconciliación. Aproximadamente, la mitad de los refugiados en el mundo son niños y niñas menores de 18 años. La posibilidad de realizar estudios reglados tanto de educación primaria como secundaria supone una motivación extraordinaria que influye no sólo en las vidas personales de estos niños/as y jóvenes sino en el funcionamiento de los campos a nivel social.

El horizonte de los refugiados, especialmente los más jóvenes, en los campos es relativamente reducido, ante una realidad tan extensa y compleja como la de los refugiados, los retos son tan abundantes como diferentes son las situaciones a las que se enfrentan a diario millones de personas.

Es cierto que, en muchos lugares del mundo, los refugiados han creado nuevas estructuras comunitarias que les ayudan a sobrevivir y afrontar los retos de una nueva vida. Centenares de experiencias nacidas entre el polvo de los campos de refugiados han sorprendido al mundo por su capacidad para adaptarse a las nuevas realidades y por su firmeza para preparar el retorno a la tierra que un día tuvieron que abandonar.

En palabras de Manuel Sanzo, director del área de negocio de “la Caixa” en la zona del Corredor del Henares, “con esta exposición la Obra social “la Caixa” pretende acercar a los ciudadanos a la dura realidad cotidiana de los refugiados. El compromiso que desde sus orígenes “la Caixa” mantiene con la sociedad y con nuestros clientes son dos de los valores fundacionales de la entidad” .

La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Coslada, Juana Olmedo, destacó “la importancia de contar en Coslada con una exposición de la Obra Social “la Caixa” que permitirá conocer al alumnado de nuestra ciudad como es la vida en muchos puntos del continente africano”.

El alcalde de Coslada, Raúl López, aseguró “sentirse satisfecho con la llegada a Coslada, una vez más, de una exposición de la Obra Social “la Caixa”. El Ayuntamiento de Coslada y La Caixa siempre han trabajado de forma conjunta en este tipo de actividades y estoy seguro que así seguirá siendo en el futuro. Espero que sean muchos los vecinos que visiten esta exposición que cuenta como es la vida en los campos de refugiados de Ruanda”.
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