
Pedro León se estrella contra Mourinho
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
La vuelta de Pedro León al Getafe era la única solución razonable a un problema que se había enquistado desde hacía meses con la decisión de Mourinho de no contar con el centrocampista murciano. De esta forma salen ganado las tres partes con interés en este asunto. El club azulón porque recupera a un gran jugador que durante su primera estancia en el equipo ya demostró el rendimiento que puede dar; el jugador, porque pasarse una segunda temporada en blanco hubiera sido nefasto para su carrera; y el Real Madrid porque no le convenía tener todo el año un problema sin solucionar y que incluso podría crearle complicaciones, como podía intuirse de la aparición hace unos días en Valdebebas de un inspector de trabajo para comprobar en que condiciones desarrollaba su labor el futbolista.
Es lógico comprender que para Pedro haya sido muy difícil retroceder el camino andado porque cuesta mucho llegar al Real Madrid como para abandonarlo a las primeras de cambio. Se entiende que haya defendido hasta el final su deseo de quedarse para intentar convencer al técnico portugués de que era un jugador válido para su proyecto, pero al final se ha topado con la cruda realidad. Casos como el de Amavisca con Valdano, cuando el extremo cántabro terminó jugando y siendo fundamental para el equipo que ganó la liga 94-95 después de que el hispano-argentino manifestara que no entraba en sus planes, no se dan con asiduidad y cuando un técnico pone una cruz a un jugador lo más normal es que éste tenga que seguir su carrera en otro lugar.
El caso de Pedro León, o el de Canales, es un ejemplo más de la ligereza con la que a veces se acometen ciertos fichajes. Está bien que el Madrid se fije en jugadores jóvenes con proyección pero eso no significa, primero, que haya que fichar al primero que hace cinco partidos buenos, y segundo, que es más que recomendable que las contrataciones tengan el visto bueno del entrenador. Sino, ocurre que se gastan de forma absurda unos cuantos millones que para Real Madrid o Barcelona puede que no supongan un trastorno grave, pero que cuando sucede en otros clubes puede llevar a problemas como los que estamos viviendo en la actualidad en el fútbol español. Y además, significa concentrar de forma algo absurda un excedente de jugadores que podrían dar algo más de nivel a otros equipos.