Sorprende tal torpeza por parte de uno de los políticos más hábiles de este país (dicho sea sin sorma y hasta con admiración). Rubalcaba es como la savia del beleño, que mata de forma lenta, pero segura: a pequeñas dosis produce vómitos, cólico y diarrea con sangre, pero a dosis mayores inflama los riñones, produce vértigos y excitación nerviosa hasta paralizar el sistema nervioso central y conducir a la muerte. Es una buena técnica, pero la dosis se le ha ido de las manos a nuestro taumaturgo en la sesión de este miércoles.
Sólo hay que echarle un vistazo al acta de la sesión, especialmente en lo que concierne a su antigua compañera de partido -y, no obstante, no amiga- Rosa Díez: de interrogado ha pasado a interrogador (del puesto que se ocupa, ¿todo se pega menos la hermosura?), de Gobierno ha pasado a opositor. Las actas cantan, y la que sigue lo hace por sí sola:
El señor PRESIDENTE: Preguntas para el señor vicepresidente primero del Gobierno. Para formular la primera tiene la palabra doña Rosa Díez.
La señora DÍEZ GONZÁLEZ: Señor Pérez Rubalcaba, ha sido usted tan cómplice del desaguisado que ahora mismo no sabría decir quién fue el chef y quién el ayudante cuando se fue cocinando la crisis política e institucional que ha precedido a la crisis económica que hoy padecemos, una crisis que empobrece nuestro presente y lastra nuestro futuro. ¿Qué puede usted ofrecer a España junto con Rodríguez Zapatero si junto con él ha impulsado la deconstrucción del Estado y ha sido el artífice de las políticas más antisociales de nuestra joven democracia?
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Díez. Señor vicepresidente del Gobierno.
El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Muchas gracias, señor presidente. Me preguntaba usted, que es la pregunta que tengo, si yo me sentía corresponsable de las políticas del Gobierno y le contesto que sí, naturalmente. (Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor vicepresidente. Señora Díez. (Rumores.) Silencio.
La señora DÍEZ GONZÁLEZ: Pues bien, usted debe asumir que es políticamente responsable de todo lo que ha ocurrido en España en los últimos siete años. Usted no hizo nada en la primera legislatura de gobierno, cuando Zapatero rompió todos los pactos de Estado, empezando por el de política antiterrorista. Usted no hizo nada cuando Zapatero rompió el espíritu de la transición y decidió enfrentar a los españoles territorial e ideológicamente. (Un señor diputado: ¡Qué bruta!)
Usted y su partido decidieron congelar las pensiones, reducir los recursos para la dependencia, rebajar los salarios de los profesores, de los policías, los médicos, las enfermeras, los guardias civiles. Usted y su partido rechazaron nuestra propuesta de limitar el gasto autonómico cuando era el momento adecuado, y ahora deben hacerlo por imperativo de Bruselas y del Fondo Monetario Internacional.
Usted y su partido han rechazado todas nuestras propuestas para reformar un sistema electoral profundamente injusto, que perpetúa el bipartidismo y aleja a los ciudadanos de la política. Usted es responsable de las políticas económicas que han provocado 5 millones de parados. Usted es responsable de que el 45 por ciento de nuestros jóvenes esté en paro. Usted es responsable de que más de 9 millones de ciudadanos españoles vivan bajo el umbral de la pobreza. Y finalmente, para nuestra desgracia, usted y su partido son también responsables de que los testaferros de ETA estén hoy en las instituciones vascas. (Rumores. -Protestas.)
El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor. Un momento, por favor. Silencio.
La señora DÍEZ GONZÁLEZ: Y ahora, señor Pérez Rubalcaba, don Alfredo, nos dice usted que sabe lo que hay que hacer para salir de la crisis. Usted, que es el vicerresponsable primero de haber creado esta crisis política y esta crisis económica. Mire, usted no es Panoramix ni tiene la poción mágica del druida. Usted, señor Pérez Rubalcaba, solo puede prestar un servicio útil a España, pedirle a su jefe que convoque elecciones ya, en defensa del interés general, y si me apura…
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Díez. Se le acabó el tiempo. (Rumores.) Silencio, por favor. Señor vicepresidente.
El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba) Gracias, señor presidente. Hay una cosa que sí quiero decirle de entrada. De lo que sí me siento responsable, absolutamente responsable, es de que ETA esté en el peor momento de su historia (Aplausos.) y de que el Estado esté en el mejor momento de su historia. De eso me siento absolutamente responsable, de que ETA esté en el peor momento de su historia. (Rumores.)
Dicho esto, es la segunda pregunta que me hace, señora Díez, y ha hecho usted un bis, que consiste en lo siguiente. Usted busca todo lo malo que haya y ahí va, para el señor Rubalcaba. (Rumores.) Como ha hecho usted una pregunta ad hominem, completamente ad hominem, llena de acusaciones ad hominem, me voy a permitir una respuesta del mismo tenor. Si algo lamento es no poder preguntar yo, porque ¿sabe lo que le preguntaría? Le preguntaría: ¿Se considera usted corresponsable de las políticas que hizo el Gobierno de Ardanza cuando usted era miembro de ese Gobierno? (Rumores.) ¿Se considera usted corresponsable? (Rumores. -Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben.)
El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.
El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): No la defiendan, si se sabe defender sola. Y la siguiente pregunta es: ¿se considera usted corresponsable no de las políticas que hizo el Gobierno de Ardanza, de las que hizo usted cuando era consejera? Y sobre todo, ¿le parece que esas políticas que hizo usted cuando era consejera son compatibles con lo que usted está defendiendo en esta Cámara ahora? Porque yo le digo taxativamente que no. Y eso me lleva a una última personalización.
Mire, la diferencia entre usted y yo es que yo soy una persona coherente, y de su coherencia dan buena prueba las hemerotecas. Y por cierto, no vuelva a hablar aquí de chefs, porque me acuerdo de la marisquería de Madrid donde usted ha pactado que el Ayuntamiento de Getafe fuera para el PP. Muchas gracias. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!-Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
[Sic]
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