Gómez y Ferraz se reparten el “soufflé” de las listas

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
El rumor está en los cenáculos socialistas: Ferraz y el PSM han llegado a un acuerdo de no agresión a cuenta del “soufflé” de las listas (Lissavetzky, dixit) para los comicios municipales y autonómicos en la Comunidad de Madrid. El “botón” de muestra de que algo ha cambiado en la tensa relación que vienen manteniendo desde hace tiempo ambas direcciones sería- al menos así se interpreta en el “tomasismo”- la designación del hoy portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, David Lucas, como cabeza de lista a la alcaldía de Móstoles.

Razones para tales conjeturas no les faltan a los partidarios del secretario general del PSM, teniendo en cuenta que Tomás Gómez había hecho poco menos que una causas bellis apartar a Lucas de la candidatura al Consistorio capitalino que encabeza Jaime Lissavetzky.

Tras el exilio de Lucas, que tendrá que lidiar con una de las agrupaciones del PSOE madrileño más convulsas desde tiempos pretéritos, el siguiente objetivo de Gómez también está marcado y no es otro que el alcalde de Getafe, Pedro Castro, aunque esta tarea se antoja por el momento más complicada (el regidor está enrocado con la dirección Federal), pese al caballo de Troya que el líder del PSM tiene en el epicentro de la agrupación getafense.

La posible entente suscrita entre y el PSOE madrileño (valida, según se rumorea, sólo hasta que las urnas dictaminen los resultados obtenidos por el líder del PSM), no es óbice para que Gómez continúe decidido a controlar sí o sí las agrupaciones, donde sus partidarios están librando verdaderos tour de force en la sedes que le fueron hostiles.

Ha sido el caso de Leganés, aunque todo parece indicar que finalmente habrá fumata blanca entre el líder del PSM y el actual regidor del municipio, Rafael Gómez Montoya, que se repartirán al alimón los nombres de la lista, pese a que el regidor se impuso a su opositora interna, Laura Oliva. En el horizonte de este enfrentamiento siempre ha estado presente la amenaza latente de imponer una gestora para gobernar la agrupación leganense.

Las agrupaciones y gobiernos locales de Getafe y Villalba son otros campos de batalla, en los que sus alcaldes, Pedro Castro y José Pablo González, respectivamente, viven una situación de acoso y derribo desde sus propias filas, tras enfrentarse abiertamente a Gómez. El regidor villalbino continúa atrapado en el debate de su posible “relación peligrosa” con un constructor, según Esperanza Aguirre un hecho filtrado desde las propias filas socialistas y por el que el PP local ha pedido una comisión de investigación, denegada ya por el equipo de gobierno.

La confrontación más virulenta, sin embargo, está teniendo lugar en Getafe. El liderazgo interno de Castro está siendo literalmente dinamitado por algunos miembros de su gobierno local y por los máximos responsables de la agrupación. Castro confía en Ferraz para poder sortear el acoso y derribo de los tomasistas, si bien la verdadera clave para la supervivencia de unos y otros está en las urnas, como muy bien sabe el propio Tomás Gómez, obligado a controlar las agrupaciones sí quiere sobrevivir a una más que probable derrota en las urnas (las encuestas le dan entre 23 y 26 puntos por debajo de Esperzan Aguirre).
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