El Ejecutivo presidido por Esperanza Aguirre decidió, para ahorrar gasto público, suprimir 102 empresas u organismos dependientes de la Administración autonómica y eliminar 23 altos cargos. Dicen que se ahorrarán más de 20 millones de euros. Imade, Campus de la Justicia y otras sociedades que muchos no sabían de su existencia dejan de estar activas. El Defensor del Paciente, el Consejo de la Juventud o el Consejo de la Mujer también desaparecen.
Todo este recorte deja un sabor agridulce a cualquier ciudadano, ya que, aunque ahorrar siempre está bien y más en época de vacas flacas, da la sensación de que antes se derrochaba el dinero de todos los madrileños. Es una lastima que los organismos que reunían a las organizaciones juveniles y de mujeres se extingan por falta de presupuesto, aunque por lo poco que se sabía de sus actividades no es previsible que estas desapariciones las noten más allá de los que eran subvencionados. En cuanto a las empresas públicas, convertidas, en ocasiones, en oficinas de colocar a descolocados del partido y demás fieles a las siglas partidarias, si todo funciona como antes es que antes no se hacía lo correcto con el dinero público.
Y más recortes. Ahora los señalados son los liberados sindicales. Nadie sabe cuántos hay en la Administración regional. La Comunidad de Madrid, que es la que otorga las liberaciones, dice que son más de 3.500 y los sindicatos, a cuyos afiliados se libera de currar para dedicarse al activismo sindical, no saben, no responden.
La Comunidad de Madrid, que va a crear un registro de liberados, dice que habrá menos liberados porque tiene que aplicar una ley estatal que rebaja de 75 a 40 las horas mensuales de liberación. UGT y CCOO ponen el grito en el cielo y algo de razón tienen porque “lo que se da no se quita”.
Los últimos gobernantes madrileños dieron liberaciones a todo el que estaba dispuesto a ayudar a resolver marrones pequeños pero molestos y el número creció y creció sin mucho control. Ahora, los que dieron, o sus antecesores, quitan, y los que recibieron en silencio, ahora no callan y piden.
Lo que es indudable es que habrá menos dinero para todo y que no todos tienen garantizado un nivel aceptable de bienestar social.
IU dejó claro que lo de los liberados sindicales es un ataque de Aguirre a los trabajadores y el PSM aclaró que los planes del PP son muy parecidos a los que está imponiendo Cameron en Reino Unido. El PP asegura que lo que hace Aguirre es lo que se necesita, aunque no aclara quién lo necesita, porque las necesidades de los que menos tienen no aparecen ni en los presupuestos ni en la Ley de Acompañamiento.
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