Gonzalo Higuaín salió al rescate del Real Madrid en Gijón (0-1) y ejerció de 'apagafuegos' en un partido que se había calentado en exceso por las declaraciones del técnico esportinguista, Manolo Preciado, en respuesta a las insinuaciones de Jose Mourinho. El Sporting le echó garra y a punto estuvo de empatar con un cabezazo de Barral en la segunda mitad, que desbarató Casillas en boca de gol.
El encuentro del Molinón se preveía muy disputado por la polémica previa entre los dos entrenadores. Y así fue durante gran parte de los 90 minutos. Sin embargo, el ritmo con el que empezó el encuentro fue decayendo por las constantes interrupciones fruto de la intensidad de los dos equipos.
Los blancos, aunque tuvieron más el balón, no se encontraron cómodos en ningún momento gracias al gran trabajo de los asturianos, que no dejaron brillar ni a Cristiano Ronaldo ni a ninguna de las estrellas madridistas. De hecho, el gol de la victoria no llegó hasta los minutos finales de partido, cuando Higuaín empujó a la red un buen cabezazo de Benzema, que salió una vez más como revulsivo e hizo un buen partido.
Con Mourinho en la grada, Karanka dio entrada entonces a Lass y Arbeloa en lugar del delantero argentino y de Mesut Özil. Como es habitual en el Madrid esta temporada, el técnico portugués quiso asegurar una victoria que permite al Real Madrid seguir al frente de la clasificación, con un punto de ventaja sobre el FC Barcelona.