Telemadrid, los obreros industriales y los chinos pararon Madrid
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
En Madrid la huelga tuvo un seguimiento masivo en la industria y prácticamente todos los grandes polígonos industriales se quedaron desiertos. En uno de ellos, en el de Getafe se produjeron los incidentes más graves cuando los sindicalistas fueron expulsados de la puerta de la fábrica de aviones EADS-CASA por un piquete de policías antidisturbios, llegando a utilizar balas de verdad para disolver a los concentrados. En los transportes hubo servicios mínimos pero en muchos casos los trenes y los metros iban casi vacíos. En las puertas de las cocheras de autobuses de la capital fue donde se produjeron momentos de tensión cuando los sindicalistas impidieron la salida de los primeros coches.
La huelga se notó más por tres detalles: el apagón de Tele Madrid durante las 24 horas de la huelga, lo que obligó a Esperanza Aguirre a lanzar su discurso final contra la huelga en la radio y la televisión de Jiménez Losantos y César Vidal (Es.radio y Libertad Digital); la suciedad en las calles por la falta de servicios de limpieza y por la disminución de viajeros en las horas punta, lo que indica que mucha gente optó por quedarse en casa y secundar pasivamente la huelga. Hubo también mucha gente que no fue a la huelga porque consideran que los sindicatos no han hecho nada o han reaccionado muy tarde ante la crisis económica y que tenían que haber sido más contundentes y no esperar a que el Congreso aprobase la Ley de Reforma Laboral.
En el comercio, el cierre fue intermitente durante toda la mañana en los lugares más céntricos de las principales ciudades madrileñas, pero a medida que fue transcurriendo el día y desaparecían los piquetes informativos, las tiendas volvieron a la normalidad. Lo que más se notó fue el cierre de los establecimientos regentados por ciudadanos chinos que habían decidido secundar la huelga por precaución y por respeto a los trabajadores. El polígono Cobo Calleja (que lleva el nombre de su fundador, el padre del vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo), situado entre los términos municipales de Getafe, Fuenlabrada y Pinto, conocido popularmente como Chinatown por la presencia masiva de establecimientos y naves chinos permaneció prácticamente cerrado.
Curiosamente en los sectores que habían sido más activos contra la política liberal de Esperanza Aguirre en los últimos años, Sanidad, Enseñanza Pública y Metro, fue donde hubo menor seguimiento a la huelga, en parte por el cansancio de anteriores conflictos, alguno de ellos muy reciente, y también por considerar que cuando ellos mantenían su conflicto nadie fue a echarles una mano.
La jornada tuvo muchos protagonistas, pero podemos destacar a cuatro muy concretos: el primero el secretario de Acción Sindical de CC.OO, José Manuel Juzgado, que tuvo la osadía de aceptar la invitación de Luis Herrero para acudir a su tertulia en VeoTV (El Mundo) para escuchar toda la retahila que forma la leyenda negra lanzada por la derecha contra los sindicalistas: burócratas, vagos, estafadores, aprovechados, violentos, mantenidos, etc. No sólo aguantó sino que a cada cosa que le decía contestaba: ¡Mentira!, mirando a los ojos de los tertulianos.
El segundo es el ex secretario general de CC.OO., Antonio Gutiérrez, que ya salvó la cara negándose a votar la reforma laboral a pesar de ser diputado del PSOE y presidente de la Comisión de Economía del Congreso. Gutiérrez mostró su convencimiento de que el Gobierno de Zapatero tendrá que negociar finalmente la reforma laboral con los sindicatos y cambiarla después de la huelga.
El tercero y el cuarto son los secretarios generales de UGT y CC.OO. de Madrid, José Ricardo Martínez y Javier López, que fueron los más duros en los discursos que cerraron la manifestación de Madrid y donde aprovecharon para lanzar un nuevo envite a Esperanza Aguirre y a su “Corte de los milagros”, como le llaman al Gobierno madrileño del PP. Los sindicalistas han sido durante los últimos siete años la verdadera oposición contra Aguirre, dada la incapacidad del PSOE por hacerlo y durante la huelga demostraron que por algo están en el punto de mira de la lideresa del PP que ha lanzado una verdadera campaña para librarse de ellos. Ellos y el “soviet de Telemadrid” como los ultras han bautizado a los sindicatos en la televisión pública madrileña.