Krystian Lupa dirige a José Luis Gómez en "Fin de partida", esa "cosa atroz" de Becket
14/4/2010.- Un ciego inválido, unos padres impedidos que viven en cubos de basura y un siervo que no puede sentarse protagonizan esta historia que se puede ver en La Abadía.
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Un ciego inválido, unos padres impedidos que viven en cubos de basura y un siervo que no puede sentarse, eso es "Fin de partida", el primer Becket que dirige Krystian Lupa gracias al empeño de José Luis Gómez que cree que el polaco ha descubierto con esa "cosa atroz" una nueva dimensión teatral.
Gómez, director del teatro de La Abadía, donde se representa, explicó en rueda de prensa, junto a Lupa y a los otros tres intérpretes, Susi Sánchez, Ramón Pons y Lola Cordón, que su encuentro con el prestigioso director teatral nace de un proceso "muy largo", de cinco años, de "conocimiento mutuo".
Lupa (Jastrzebiu Zdroj, 1943) reveló que cuando Gómez (Huelva, 1940) le propuso "Fin de partida", una apoteosis de la exasperación considerada como una de las obras fundamentales de Becket, que hoy cumpliría 104 años, le sorprendió y le pareció "una provocación" que ha acabado como una "aventura" que nunca imaginó.
Escrita entre 1954 y 1956, después de que los hombres comprendieran, tras las matanzas de la II Guerra Mundial, que "el mal se había instalado" entre ellos, la obra es, según Lupa, "mucho más de lo que hay en el texto", del que no ha querido hablar para centrarse, sin embargo, en sus "silencios".
"Becket, uno de los pocos autores nacidos para escribir dramas, es un genio del diálogo, del que se sirve para expresar los sentimientos humanos fundamentales. Es un maestro increíble de la mentira humana porque muestra cómo la gente hablando se vuelve víctima de su propia estrategia, pero la verdad de 'Fin de Partida' está en los silencios", aduce.
Ha descubierto que el irlandés "con lo que dice enseña lo que no dice" y que se necesita "una interpretación muy exacta, muy rigurosa, siguiendo paso a paso las indicaciones" del texto, nacida del "padecimiento real" de los actores.
"Un mal actor invade con el sufrimiento al espectador y éste no se lo cree, pero si es capaz de transitar por el camino oscuro del dolor, alimentarse de él, trabajándolo, será feliz al llevarlo al auditorio. Esa es la catarsis", la que hace que la gente salga del teatro, promete, "con una inquietud raramente feliz, sin parar de hablar, mirando de otra manera el mundo".
Gómez, que interpreta el papel del ciego Hamm, explicó que "Fin de partida", "desconcertante y desoladora como pocas", es un viaje "al fondo" del ser humano, en el que "tras el dolor y la culpa palpita la rendición", en el que el "mal" recibido en "dosis homeopáticas" desde la infancia se ha sedimentado.
A partir de la historia que cuenta Becket, Lupa "busca todos los cruces posibles con las proyecciones del relato en la conciencia de los intérpretes, algo muy trabado en lo que de pronto empieza a haber cráteres, que erupcionan cuando el actor entiende al autor".
El proceso de Lupa, explicó Gómez, no es "esto está bien, esto está mal" sino "pura intuición, sugerencia", una forma "sencilla y a la vez muy compleja" que ha hecho que los ensayos, que empezaron el 15 de febrero, se hayan alargado y haya habido que posponer el estreno, previsto en principio para el día 7.
"Es transitar por un bosque con los ojos vendados, lleno de espinos que laceran, pero, poco a poco, de forma inexplicable, se va haciendo la luz, creando estructuras internas decisivas", tanto, anuncia, que van a editar un libro contando el proceso porque es "una gran enseñanza para directores y actores".
"La manera de decir cambia, se entra en otra forma. Yo, que he sido en mi vida un obrero esforzado, puedo decir que esto, con ese sedimento lento que se deposita en el corazón, me ha cambiado y entiendo el teatro de forma distinta".
Ramón Pons, "actuando casi desnudo e increíblemente bello con sus 80 años", según Lupa, ha desvelado que en 50 años de profesión nunca había vivido "un placer tan grande" ni se había encontrado con un director que le hiciera vivir "una experiencia tan dura y feliz al mismo tiempo", "lo mejor" que le ha pasado en su vida teatral.