El municipio acoge una exposición homenaje a Juan de Avalos
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
El alcalde de Pozuelo Gonzalo Aguado y la concejal de Cultura, África Sánchez inauguraron la exposición homenaje al gran escultor Juan de Ávalos, que permanecerá abierta en el Espacio Cultural MIRA hasta el próximo 9 de abril.
Al acto asistieron también los dos comisarios de la muestra, Tomás Martín, que fue colaborador del artista y Juan de Ávalos Carballo, hijo del homenajeado, así como el abad de la basílica del Valle de los Caídos, Rvdo. Anselmo Álvarez.
La concejal África Sánchez destacó que la muestra es el reconocimiento a la figura de Juan de Ávalos, cuyas obras constatan la devoción por el cuerpo humano que caracterizaba al artista y que le han convertido, sin duda, en el gran escultor clásico del s. XX.
El alcalde Gonzalo Aguado destacó en su intervención la capacidad del escultor para extraer el alma de cada uno de los materiales empleados en sus trabajos. Aguado también hizo referencia a la persecución encubierta que sufrió De Ávalos, etiquetado políticamente por su monumental obra en el Valle de los Caídos.
En palabras del alcalde, “esta exposición nos ofrece una visita privilegiada a la gestación de sus colosales obras, a través de unas fotografías, bocetos y dibujos a los que raramente tenemos acceso. Toda una vida dedicada a esculpir. A regalarnos su arte, y muchas veces en el sentido más estricto de ese término, pues nada cobró, por ejemplo, por esculpir el sepulcro de los Amantes de Teruel, cuyo modelo podemos admirar en esta exposición. Y qué decir de su obra más emblemática, las esculturas del Valle de los Caídos, por las que podría decirse incluso que pagó.
Y no porque Ávalos no recibiera una compensación económica por su trabajo, que la recibió, sino porque con la llegada de la democracia esas esculturas les sirvieron a muchos para pasarle una injusta factura y colgarle la consabida etiqueta política. Muchos le etiquetaron, ignorando quizá que el escultor del Valle de los Caídos tenía el carnét número siete del Partido Socialista Obrero Español emitido en Mérida. No pocos le menospreciaron, ignorando que al escultor del Valle de los Caídos le pilló la Guerra Civil como funcionario de la República y que estuvo a punto de ser fusilado por las tropas del bando nacional.
Más de uno le colgó un sambenito, pasando por alto que los funcionaros de Franco ya lo habían hecho antes, como puede leer cualquiera en el BOE de 1942, donde Ávalos queda depurado por no ser afecto al régimen. Esa depuración obligó a Ávalos a dejar España durante algunos años, en busca de mejores proyectos, pero en 1950 volvió y el arte se impuso a la política. El escultor ganó el concurso para hacer las estatuas del Valle de los Caídos, y el resto es ya Historia. Pero es, como verán, una historia que merece la pena conocer al completo.
Quiero terminar tan sólo con un dato que de nuevo revela el carácter del escultor. Y es que, cuando Franco le preguntó cómo concebía el proyecto del Valle, antes de comenzar a trabajar allí, Ávalos le expuso en El Pardo que debía ser un monumento destinado a todos los Caídos, no a los de un único bando, porque “héroes y mártires”, decía él, había en ambos.
Los monumentos al vencedor de la Guerra, pronosticó entonces Ávalos, acabarán destruidos por “el rencor o los descendientes”. Lamentablemente, aquel espíritu de reconciliación presente en el artista mucho antes de nuestra Transición no está salvando de la progresiva ruina a sus estatuas, tan expuestas a los elementos como a la desidia de quienes tendrían que protegerlas”.
Juan de Ávalos (Mérida, 1911 – Madrid 2006) fue uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX. Exponente del clasicismo, es uno de los artistas que mayor pasión demostró por el cuerpo humano. Conocido mundialmente por ser el autor de las colosales figuras del Valle de los Caídos, realizó otras tan representativas como “Los amantes de Teruel”.
La exposición se compone de algunas de sus obras, fundamentalmente de las restauraciones que ha llevado a cabo la Fundación que lleva su nombre, entre las que destacan los cuatro evangelistas del Valle de los Caídos o una de las primeras versiones de la Piedad que realizó, además de obra póstuma, fotografías de las restauraciones, bocetos, y proyectos no ejecutados.