Una exposición refleja la huella de Cisneros en Alcalá y en los alcalaínos
27/11/2009.- Biografías, planos, retratos, recortes de prensa y una maqueta ilustran 'La Huella de Cisneros en Alcalá', que se puede ver en el Instituto Cervantes de la localidad complutense.
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Biografías, planos, retratos, recortes de prensa y una maqueta ilustran 'La Huella de Cisneros en Alcalá', una exposición que, como describe su nombre, hace un repaso del reguero que el fundador de la Universidad de Alcalá dejó físicamente en la ciudad y en el alma de sus habitantes.
Para plasmar esa huella, la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), organizadoras de la exposición, se han remontado hasta la Edad Media, época en la que Francisco Jiménez de Cisneros, arzobispo de Toledo y cardenal, decidió fundar la Universidad de Alcalá de Henares.
Fue, concretamente a partir de 1456 cuando Cisneros, al ser nombrado Arzobispo de la sede toledana, se convirtió en señor de Alcalá y decidió convertir esta localidad en la base de operaciones desde la que desarrollar su ambicioso proyecto de reforma del clero español.
Su ilusión de reformar la Iglesia desde dentro, que suponía recuperar la oración, la caridad, la predicación y la formación del clero, recuperando las reglas primitivas del cristianismo, acabó al triunfar la reforma protestante de Lutero.
Sin embargo, el luteranismo no borró los avances que Cisneros había hecho para implantar su ideal modelo de religiosidad.
El mayor de sus logros fue crear en Alcalá de Henares una Universidad en la que se formarían los teólogos, filósofos, juristas y lingüistas que recuperaran las bases originales, bíblicas, de la religión cristina y, por extensión, una ciudad orientada al saber.
A ese empeño dedicó parte de la riqueza de la sede toledana y su influencia en la gobernación del país, que conllevó que Alcalá sufriera una transformación urbanística dejando de ser una antigua villa medieval situada en una ruta comercial a una ciudad renacentista, con una arquitectura con personalidad.
Su Universidad se diluiría con el tiempo pero no su huella en el alma de los alcalaínos, ha explicado el comisario de la exposición, José Morilla, quien ha recalcado que fue precisamente esa huella la que permitió a Alcalá luchar por recuperar la institución educativa en la década de los setenta.
"Entre lo que físicamente quedó y lo quedó como característica de ser alcalaíno, que es lo que hizo Cisneros, se consiguió recuperar la Universidad y que Alcalá fuera declarada Patrimonio de la Humanidad" en 1998, ha destacado el comisario.
En la exposición, que Morilla ha definido como "didáctica", para reflejar la obra de Cisneros en la ciudad complutense se ha recurrido a materiales de tipo documental que tienen una característica común, todos ellos están en Alcalá.
Algunos de los mismos son "biografías de Cisneros, ediciones hechas con lo que se enseñaba en la universidad, retratos de personajes vinculados a la universidad, planos de edificios, documentos de la Sociedad de Condueños, recortes de prensa de finales de los setenta y, por supuesto, la Biblia políglota complutense".
Los materiales de la exposición pertenecen al Archivo Histórico Municipal, a la Universidad, a la Sociedad de Condueños, al Instituto Internacional de Estudios Cisnerianos y a colecciones particulares.
La muestra, que estará en la sede del Instituto Cervantes de Alcalá hasta el próximo 24 de enero, se completará con un ciclo de conferencias y varias mesas redondas a cargo de expertos en la figura de Cisneros y en la historia de la Universidad.